
MEDIO AMBIENTE Y NEGOCIOS
POR JUAN JOSÉ AGUSTÍN REYES RODRÍGUEZ*
Las relaciones de México con Estados Unidos (EUA) han sido y seguirán siendo, hasta que recuperemos nuestro territorio despojado, de claro-obscuros. No se puede dudar que el imperialismo que ha caracterizado a nuestro vecino del norte se ha realizado con matices diplomáticos en la mayoría de las ocasiones, salvo algunos periodos muy críticos y hasta cínicos, prepotentes y llenos de mentiras como el actual periodo presidencial de EUA, con un presidente convicto con más de treinta cargos, de acuerdo con información pública.
ESE PERSONAJE ha encontrado otra manera muy directa de pretender controlar “su hemisferio occidental” con amagos militares contra Venezuela, así como tener una injerencia descarada en las elecciones de Ecuador, Argentina, Chile y en Honduras, tratando con ello rescatar su dominio pleno sobre los recursos naturales, la economía y la política de todos los países que tienden a ser progresistas, porque eso le impide tener la hegemonía del continente americano.
Aplicar la Doctrina Monroe a carta cabal: América para los americanos. Desde luego que al mencionar a América no se refiere al continente americano sino solamente a su país.
Trump con sus funcionarios actúan como viles halcones, especialmente las titulares de los departamentos de seguridad interior, la fiscalía general de justicia y su vocera, que se han destacado por su actuar racista y clasista, seguramente por ser tiempo de mujeres.
A ellas hay que agregar a su secretario de guerra, que hace honor a su cargo, porque lo que está buscando insistentemente es eso, la guerra que ha masacrado a lancheros en aguas internacionales, acusándolos sin ninguna prueba de ser narcotraficantes, y su jefe todavía lo presume. Por instrucciones de su amo, ha iniciado un bloqueo naval contra Venezuela, violando todas las leyes internacionales de manera descarada, demostrando que el las puede todas a pesar de la ONU y los derechos humanos que no existen para ellos.
Se suman a esta caterva de funcionarios algunos legisladores y legisladoras, principalmente republicanos y uno que otro demócrata, dando clases de solidaridad con sus atropellos que comenten cotidianamente, acusando al gobierno de México de seguir apoyando a Cuba y no condenar a Venezuela.
Otra escalada es contra los migrantes, especialmente los mexicanos, que demuestra su odio ranchero, seguramente por las mal logradas transas inmobiliarias que no pudo completar o por el rechazo vergonzoso que una famosa actriz mexicana les hiciera a sus coqueteos.
Ese odio se los ha transmitido a todo su gabinete y a la bola de delincuentes de las agencias de seguridad, migración, aduanas, guardia nacional y hasta su ejército, que lejos de atacar a los verdaderos delincuentes están cazando, literalmente, a migrantes.
En este mundo global, impulsado por los intereses del propio EUA y de la Unión Europea (EU), durante décadas, ahora resulta que todo eso no es válido y que, a partir del 20 de enero, cuando tomó posesión Trump, comenzó a rescatar a su pobre país, víctima del “abuso” que ha hecho todo mundo a su economía, por lo que va a castigarlos con un arma que ha encontrado bastante efectiva, salvo con algunos países como China y Rusia. Esa arma son los aranceles o tarifas de importación.
México participa en el tratado de libre comercio (TMEC) con Canadá y EUA, en donde la mayoría de los bienes producidos en esos países de manera única o complementaria no pagan aranceles.
El tal presidente ha utilizado esa arma para tratar cualquier problema real o magnificado por él para que lo resuelvan en plazos perentorios.
Lo que se ve muy claro es que el gobierno de Trump con sus funcionarios parece que tienen la consigna de buscarle a México hasta por debajo de las piedras cualquier asunto que no les parezca o desempolvar asuntos ya tratados hace lustros.
Por citar unos ejemplos, esta el gusano barrenador del ganado, por lo que cierran la frontera; restricciones a la aviación en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, seguir con su cantaleta que no haya control del fentanilo y que los narcos dominan el territorio, no impedir el uso de las playas públicas en sus complejos hoteleros, evitar que entre acero y aluminio sin pagar aranceles, seguir enviando armas de grueso calibre y de uso exclusivo del ejercito americano (aparentemente el ejercito americano es parte principal del contrabando de su propio armamento), no atacar en el fondo ni en la forma el tráfico de sus propios cárteles y consumo de drogas de su población.
El Tratado de 1944 crea la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) que es el organismo responsable de todos los asuntos que tienen que ver con las aguas entre los dos países. Es la encargada de vigilar el cumplimiento del acuerdo y todos los problemas que se presenten sobre el agua

En el fondo lo que quiere Trump es doblegar a la presidenta Claudia Sheinbaum para que acepte sus condiciones, como permitir que el ejército entre a combatir a los narcos, a que favorezca la importación del maíz transgénico y el glifosato, a tener el control de los energéticos, gas y petróleo y que forme parte del bloque de países aliados, sumisos e incondicionales a su capricho como ha sucedido recientemente con los gobiernos de Argentina, Ecuador, Chile y probablemente Honduras.
Para completar el cuadro, hasta el momento porque falta la negociación del TMEC, resulta que amenazó Trump que, si México no pagaba la cuota de agua que tiene pendiente de entregar, al 31 de diciembre, aplicará al país un arancel del 5%. ¿Será posible que este presidente autoritario viole un tratado internacional de aguas y limites con México?.
Bueno, pudiera ser descabellado, sin embargo, se ha visto que no sólo viola su propia constitución, sino también tratados, convenios y acuerdos internacionales, valiéndole un cacahuate y haciendo sentir el peso de su poder bélico y la complacencia de la ONU, la OEA, otros organismos internacionales y de la mayoría de los países que prefieren quedarse callados y no involucrarse.
El Tratado de Aguas de 1944 (“Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América”) firmado el 3 de febrero de 1944, es un instrumento jurídico-técnico que establece el reparto de las aguas de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo entre los dos países para que se garantice la dotación de agua a las ciudades fronterizas, la operación de los distritos o zonas de riego en ambos lados de la frontera. La vida cotidiana y especialmente la agricultura, depende de la disponibilidad de agua que lleven esos ríos.
En ese tratado el gobierno de EUA se compromete a entregar 1,850 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales a México, del río Colorado; a su vez México se compromete a entregar 431 (Mm3) anuales a EUA del río Bravo o Grande del Norte y de los afluentes de la cuenca del río Conchos y Bravo.
El gobierno de EUA se compromete a entregar 1,850 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales a México, del río Colorado; a su vez México se compromete a entregar 431 (Mm3) anuales a EUA del río Bravo o Grande del Norte

Estos volúmenes son en periodos de cinco años. Sobre el río Tijuana no se estableció alguna cuota por ser intermitente.
La diferencia de volúmenes aparentemente es muy grande, sin embargo, si se toma en cuenta que la cuenca del río Colorado es mayor y que tiene montañas con más humedad que captan mayor volumen de agua está plenamente justificado, por el otro lado la Cuenca del río Conchos y Bravo esta en una zona semidesértica la mayor parte y parte del territorio de Texas también, por eso el volumen es menor.
El Tratado de 1944 crea la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) que es el organismo responsable de todos los asuntos que tienen que ver con las aguas entre los dos países. Es la encargada de vigilar el cumplimiento del acuerdo y todos los problemas que se presenten sobre el agua.
De 1944 cuando se firmó este tratado a la fecha ha habido numerosos cambios, empezando con el climático. Se han presentado con más frecuencia sequías que han durado años, como la que pasamos hace pocos años, lo que reduce la captación de lluvia en las cuencas que surten a los ríos Colorado y Bravo. La actividad agrícola ha crecido lo mismo que las poblaciones en ambos lados de los ríos. Los desperdicios de agua por la deficiente operación de los distritos y otras áreas de riego acentúan el problema.
El trabajo y responsabilidad que tienen los integrantes de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) es muy importante y desde luego que no puede estar sujeta al capricho u ocurrencias de nadie, como pretende Donald Trump

Lo anterior ha llevado a conflictos principalmente con el estado de Texas, que es el responsable del agua, mientras en México es el gobierno federal a través de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), por el incumplimiento parcial de México de entregar el volumen de agua acordado. Como el gobierno de Texas está alineado a la política de Trump, pues hacen más ruido acusando a México de incumplimiento.
El año 2024 fue un año excepcional de lluvias, lo que de alguna manera fue un paliativo para la situación de sequía prolongada de los tres o cuatro años previos, sin embargo, el volumen alcanzado en las principales presas, Amistad (24.1% llena) y Falcón (11.5% llena), realmente representan un reto para años próximos que se presenten sequías prolongadas.
La escala es la capacidad útil de la presa que se utiliza para regular los escurrimientos de las entradas de ríos y permite los abastecimientos. La escala es crucial para la gestión de recursos hídricos, la generación de energía hidroeléctrica y el control de las inundaciones (Blogger.com)
México participa en el tratado de libre comercio (TMEC) con Canadá y EUA, en donde la mayoría de los bienes producidos en esos países de manera única o complementaria no pagan aranceles
Apoyados en el tratado de 1944, se han tenido numerosos acuerdos que se establecen en actas firmadas por todos los representantes en la CILA, en donde se analizan las condiciones de los volúmenes disponibles en las presas y en los caudales de los ríos Colorado y Bravo, para llegar a acuerdos según la situación real de disponibilidad de agua, dando preferencia al abastecimiento de las poblaciones dentro del país y buscando mayor eficiencia en los distritos y área de riego en ambos países.
Otro asunto de gran relevancia corresponde a los acuíferos compartidos. Hasta la fecha no hay ningún acuerdo formal sobre la distribución del agua de esos acuíferos que se han identificado y cuantificado. La CILA está atendiendo este asunto de manera coordinada.
Hay un esquema general de coordinación Binacional en el acuerdo CILA del 2009 para el estudio conjunto de los acuíferos transfronterizos: creación de Grupos Técnicos Binacionales para el desarrollo de los estudios; enfocado a mejorar el conocimiento básico de los acuíferos compartidos; definición conjunta de acuíferos a estudiar y los alcances de los estudios; no abordar temas de derechos de agua y manejo de acuíferos; respetar marcos legales de cada país; no contravenir lo estipulado en el Tratado de Aguas de 1944.; y distribución de trabajos y costos. El trabajo y responsabilidad que tienen los integrantes de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) es muy importante y desde luego que no puede estar sujeta al capricho u ocurrencias de nadie, como pretende Trump.
La buena voluntad, juicio sereno, conocimiento y experiencia sobre el tema son fundamentales para lograr una distribución equitativa, que no igual, de las aguas internacionales de México y EUA
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| Autor:
Juan José Agustín Reyes Rodríguez *Ing. Agr. Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo; candidato a Doctor en Recursos Naturales por la Universidad de Michigan, EE. UU.; exfuncionario público y asesor en recursos naturales, ambiente y desarrollo.
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