Fin al libre
comercio.
Por Salvador Martínez G.
Para Donald Trump, el miércoles dos de abril fue el Día de la Liberación de Estados Unidos, pero para el resto del mundo fue el día del arancel y la muerte del libre comercio, del neoliberalismo.
En el esperado mensaje el copetón convicto anunció aranceles desorbitados: 34 por ciento para China; 49 por ciento para Cambodia; 46 por ciento para Vietnam; 36 por ciento para Tailandia; 32 por ciento para Taiwán e Indonesia; 31 por ciento para Suiza; 26 por ciento para India; 25 por ciento para Corea del Sur; 24 por ciento para Japón y Malasia y 20 por ciento para la Unión Europea, son los más elevados.
Ni siquiera su eterno aliado político y económico del Reino Unido se salvó y tendrá gravámenes de 10 por ciento, al igual para Brasil, Chile y Colombia.
Para México y Canadá Trump anunció excepción de aranceles en los productos contemplados por el T-MEC, de acuerdo con sus reglas de origen, pero calificó al tratado comercial como un desastre para Estados Unidos; por los anticipos solicitará a su congreso acabar con este acuerdo que es “el peor de nuestra historia”, según estimó.
El anuncio estrujó la economía mundial y molestó a la gran mayoría de las naciones afectadas, mismas que no tardarán en tomar medidas en consecuencia con mayores alteraciones al comercio mundial con altos efectos inflacionarios.
Con todo esto se da por terminada la era del neoliberalismo mundial y del libre comercio, que fue bandera de Washington, durante las últimas décadas.
Ahora imperarán las políticas proteccionistas y nacionalistas, con las que Trump busca corregir su elevado déficit comercial e impulsar la inversión en territorio estadounidense. Sin embargo, esto no puede garantizarse que sucederá en los próximos años y se sabe ya del caos generado y de la inflación creciente en el futuro inmediato.
SUSURROS
En nuestro país será muy esperada la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum. Hasta ahora ha sido cautelosa y serena, actitudes que seguramente mantendrá con el impulso al ya conocido Plan México.
La intención del gobierno es retornar a una política de impulso a la fabricación en México de la mayor parte de productos demandados para reducir la dependencia al comercio exterior.
Al igual que en Estado Unidos, las nuevas inversiones estimuladas con decisiones políticas no podrán ser inmediatas y su maduración durará años, si es que antes no vuelven a cambiar las posiciones de las principales economías mundiales.
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Autor:
Salvador Martínez G. Periodista desde 1974, ha trabajado de reportero y columnista en diferentes medios (Excélsior, Televisa, Diario de la Tarde, Novedades, El Día, NTR, entre otros). Comentarista en Radio Fórmula, Radio 13, y Radio ABC Sígueme en X: @salvador_mtz |
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