
POLÍTICA Y SOCIEDAD
POR JUAN JOSÉ AGUSTÍN REYES RODRÍGUEZ*
Texcoco, Estado de México.- De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española (DLE), el término cohete tiene varias acepciones, una de las cuales tomada para este artículo es la siguiente: “Fuego de artificio que consta de un canuto resistente cargado de pólvora y adherido al extremo de una varilla ligera.
ENCENDIDA la mecha que va en la parte inferior del canuto, la reacción que producen los gases expulsados le imprime un rápido movimiento hacia la altura, donde estalla con fuerte estampido”. Uno de sus sinónimos más usado en México para este mismo artificio es el término “cuete”; además también se usa este término para describir a una persona borracha.
Fuegos artificiales, una tradición en México
Desde la llegada de los españoles, quienes introdujeron la pólvora para cargar sus arcabuces, el uso de este explosivo comenzó a utilizarse en los fuegos artificiales principalmente para festejos religiosos, en donde los cuetes, buscapiés, castillos, toritos, palomas, juguetería pirotécnica y otros artificios, son la mayor expresión de ese júbilo en las poblaciones en donde se celebran los días patronales de los santos o santas de su devoción.
También los fuegos artificiales se usan en las celebraciones patrias principalmente y en las festividades de Navidad y Año Nuevo.

De acuerdo con el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (IMEPI) y la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) entre otras fuentes, en México la pirotecnia es usada con mayor frecuencia en el mes de septiembre por las celebraciones patrias y en diciembre por las de Navidad y Año Nuevo. Sin embargo, a lo largo de todo el año se presentan festejos en prácticamente todos los pueblos del país. La pirotecnia que es precisamente la técnica utilizada en la fabricación de los fuegos artificiales genera empleos, accidentes, muertos y contaminación, especialmente en los polvorines o centros donde se fabrican y almacenan estos fuegos. Acorde con las fuentes mencionadas, esta actividad productiva se realiza en 28 estados, siendo los más importantes el Estado de México, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala.
Solamente en el Estado de México 72 municipios se dedican a esta actividad, siendo los municipios de Tultepec, Zumpango, Almoloya de Juárez, Ozumba, Texcoco, Chimalhuacán y Axapusco, donde se concentra la mayor actividad. El mayor productor es Tultepec y en donde han ocurrido los accidentes más graves.
Los riesgos que presenta esta actividad son altos, habiendo accidentes que han destruido pueblos, mercados y sitios donde se producen o almacenan esos fuegos. Con datos de las mismas fuentes, existe un registro de 2003 al 2021 de 631 accidentes. Los años con el mayor número de accidentes fueron 2019 con 84 accidentes, 2021 con 66, 2020 con 64 y 2017 con 60. El saldo que se reporta en el mismo periodo fue de 462 muertes y 2,039 lesionados, en los estados de México, Puebla, Tlaxcala, Jalisco, Oaxaca, Michoacán, Guanajuato y Ciudad de México.
“La pirotecnia genera una derrama económica de entre 7 mil y 15 mil millones de pesos anuales beneficiando a 200 mil familias. Otras fuentes señalan 40 mil familias…El saldo que se reporta —por accidentes— en el mismo periodo fue de 462 muertes y 2,039 lesionados…”
PIROTECNIA Y CONTAMINACIÓN
EN NAVIDAD Y AÑO NUEVO
NEUTRALIZANTES, oxidantes y aglomerantes se mezclan en la pirotecnia, además del perclorato de sodio que da propulsión al cohete, los metales pesados que aportan el color y los aerosoles que producen la detonación.
Ya en los aires, esa mezcla libera, entre otros, monóxido de carbono (CO) y partículas suspendidas (PM2.5) y, junto con las emisiones del transporte, fábricas, fogatas, calentones y quema de llantas o basura, genera, sobre todo los días 12 y 25 de diciembre, 1 y 6 de enero, alta contaminación, escasa visibilidad y sensación de neblina.
La pirotecnia genera una derrama económica anual de entre 7 mil y 15 mil millones de pesos anuales beneficiando a 200 mil familias. Otras fuentes señalan 40 mil familias.
Es necesario señalar que hasta el 2021 en 28 entidades de México se ha estimado la existencia de 75 talleres autorizados y 261 talleres clandestinos.
Ello refleja la falta de control y la no aplicación de normas de seguridad, por lo que se presentan accidentes cada año.
La Secretaría de la Defensa Nacional es la responsable de otorgar permisos para los talleres de pirotecnia, con base en las disposiciones de la Ley de Armas de Fuego y Explosivos. Artículos 1°, 2°, 37, 40, 41 fracción III, IV, 42 y 45.
Contaminación auditiva o acústica y de la atmósfera
El principal componente de los fuegos artificiales es la pólvora, así como otros compuestos químicos que se utilizan para dar la vistosa coloración que se logra.
Según el DLE, “la pólvora es una mezcla explosiva de distintos compuestos originariamente de salitre (KNO3), azufre y carbón, que a cierto grado de calor se inflama, desprendiendo bruscamente gran cantidad de gases, que se emplea casi siempre en granos y es el principal agente de la pirotecnia”. Los compuestos químicos de la pólvora son nitrato de potasio, carbón y azufre.
La pólvora negra tiene 75% de nitrato de potasio, 15% de carbón y 10% de azufre. Además de la pólvora utilizada en la pirotecnia, se utilizan otros compuestos como son cloratos (ClO3), percloratos (Cl2O3), aglutinantes o pegamentos como las dextrinas, gomas y harina de trigo. Además, para darle coloración a los fuegos artificiales se utilizan magnesio o aluminio para color blanco, sales de sodio para el amarillo, nitrato o carbonato de estroncio para el rojo, nitrato de bario para el verde, sales de cobre para el azul y carbono para el naranja.
Asimismo, describe diversos tipos de pólvora como: pólvora de algodón (borra de algodón impregnada con ácidos nítrico y sulfúrico); pólvora de cañón (para piezas de artillería); pólvora de caza (en las escopetas de cazadores); pólvora de fusil (en las cargas de los fusiles); pólvora de guerra (para usos militares); pólvora de mina (grano grueso en los barrenos para perforar rocas y piedras); pólvora de papel (hojas de papel impregnadas con diversos compuestos inflamables); pólvora detonante (inflamable al choque o rozadura con un cuerpo duro); pólvora lenta (necesita un tiempo corto para convertirse totalmente en gases); pólvora prismática (de cañón cuyos granos son de forma prismática irregular); pólvora progresiva (lenta); pólvora sorda (sin estrépito); pólvora viva (su inflamación total es instantánea) y pólvora duque. La contaminación producida por la pólvora y otros compuestos químicos que se usan en los fuegos artificiales y la pirotecnia en general, se presenta al reaccionar las substancias químicas y explotar debido a que los compuestos resultantes son altamente contaminantes, como el dióxido de azufre (SO2), el dióxido de carbono (CO2), el monóxido de carbono (CO), que son los principales gases de efecto invernadero, además de todas las reacciones químicas que se dan con los otros compuestos que se usan. Todos ellos contribuyen a la contaminación atmosférica.

La contaminación acústica, los truenos, es quizás la que más impacta a amplios sectores de la sociedad y prácticamente a todos los animales, especialmente notoria en los de compañía. Los sonidos normales para las personas están entre 70 y 80 decibeles. Los fuegos artificiales, principalmente las detonaciones de los cuetes pueden alcanzar hasta 190 decibeles. Cuando las personas están cerca pueden tener problemas de oído por pérdida, zumbidos, tinnitus, daño del tímpano, dolor y pérdida del equilibrio, entre los más relevantes.
Los animalitos realmente quedan aterrorizados cuando la fuente de ruido es cercana. Evidentemente sufren los embates del ruido generado por los fuegos artificiales, principalmente el trueno de los cuetes.

más contaminadas del país. Dic. 2019 © Imagen tomada de sopitas.com… https://www.greenpeace.org
JUEGOS PIROTÉCNICOS
DE ORIGEN CHINO Y ALTAMENTE PELIGROSOS
INVADEN DE MANERA CLANDESTINA EL MERCADO
Ya no solo generan quemaduras, también amputaciones
VÍCTOR CHÁVEZ
MIGUEL DE 13 AÑOS recibió de manos de un amiguito el más novedoso juego pirotécnico, quien se los vendió en forma clandestina les prometió “una gran explosión”; le pidió que por ser el mayor lo encendiera y lo lanzara, así lo hizo, pero justo al momento en que estaba sobre su mano y pasaba frente a su rostro, explotó. Hasta una tonelada han decomisado las autoridades en un solo año, de esta pólvora mezclada con trozos de madera y hasta de metal, procedentes de otros países, pero sobre todo de China.
Este caso ocurrió apenas hace unos días al norte de Guadalajara. Lo presentaron a la Cruz Verde “Delgadillo Araujo” y el dictamen fue la amputación de las falanges distales de los dedos índice, medio y anular. Pero además lesiones en el rostro e incluyendo posible fractura del arco cigomático del lado derecho y maxilar.

En cada festividad patronal de los pueblos se utilizan varias gruesas de cuetes, desde que van en la procesión de casa en casa o hacia el templo del patrón o patrona religiosa. Hay pueblos que empiezan sus festejos desde una semana antes de la fecha y se siguen hasta una semana posterior. (Una gruesa son 12 docenas, es decir 144 cuetes).
Necesidad de reglamentar con mayor precisión los fuegos artificiales.
Algunos grupos ciudadanos han pedido a los mayordomos de los templos que eviten o por lo menos reduzcan el uso de cuetes, a lo cual normalmente responden que son los usos (¿abusos?) y costumbres por lo que siguen haciéndolo.
En otros casos ha habido respuesta favorable por lo que han reducido en días o número de gruesas de cuetes que lanzan. Algunos municipios han prohibido la pirotecnia.
Otros grupos han recurrido ante las autoridades del pueblo, del municipio y de la propia SEDENA, sin que hayan logrado alguna acción concreta para eliminar o por lo menos reducir el uso de cuetes. Aunado a ellos hay polvorines clandestinos donde se fabrica y almacena la pólvora, lo que incrementa el riesgo de accidentes y contaminación.
La verdad es que la legislación en esta materia de fuegos artificiales es muy laxa y creo que no le han querido entrar a fondo para ordenarla y establecer restricciones, porque siempre estará presente el argumento de las fiestas tradicionales que “no pueden existir sin la pirotecnia”.
Recientemente se hicieron modificaciones a los artículos 3°, 4° y 73 de la Constitución para la protección de los animales, por lo que habrá que incluirse este asunto en las leyes respectivas.
Esta situación requiere de un análisis serio y profundo, ya que significa empleos para miles de familias que viven de ello, así como no impactar en las tradiciones; pero también considerar sus efectos negativos como los estallidos de polvorines, las muertes, quemaduras y accidentes frecuentes, así como la contaminación acústica o auditiva y la emisión de gases nocivos a la atmósfera. ¿Quién se aventará el tiro?
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Autor:
Juan José Agustín Reyes Rodríguez *Ingeniero Agrónomo, por la Escuela Nacional de |
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