
MEDIO AMBIENTE
POR JUAN JOSÉ AGUSTÍN REYES RODRÍGUEZ*
El 5 de junio de cada año se conmemora este día, desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972 lo declaró: “Día Mundial del Medio Ambiente”. Este es otro de los numerosos días conmemorativos que se celebran durante todo el año en diferentes fechas, en donde prácticamente se tocan todos los temas relacionados con el ambiente, la naturaleza, pueblos originarios, trabajo y muchos más.
LA MAYORÍA se han declarado por las diversas organizaciones de las Naciones Unidas, con el fin de llamar la atención sobre un tema en particular a nivel mundial. La ONU creó el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que es el responsable de organizar y coordinar estas celebraciones relativas al ambiente.
En el presente año el Día Mundial del Medio Ambiente tuvo como anfitriona a la República de Corea. Tiene como lema “Poner fin a la contaminación plástica”. El tema que se abordó por los participantes a esta celebración es “Acabar con la contaminación por plásticos”.
Realmente es un tema de vital importancia por la generación de plásticos de todo tipo, incluyendo a aquellos que pudieran reciclarse y que no se hace suficientemente y los micro plásticos. Los representantes de los países y organizaciones participantes abordan diversos aspectos proponiendo medidas de solución, demandando los aspectos que siguen creciendo y poco se atienden, como es la formación de islas de plástico en los océanos, por señalar el más relevante, obtener compromisos de los países para atacar y resolver este problema de contaminación por plásticos en la tierra, mar y aire, lograr menor uso de estos y aumentar su reciclaje.

En cada país se realizan innumerables eventos cívicos como reforestar, recolectar basura, obras de teatro, documentales, conferencias, campañas de limpieza de ríos y playas, así como lo que cada país, estado, municipio y comunidad, programe en este o durante varios días.
Hay una élite académica que organiza conferencias con personajes internacionales estudiosos del ambiente. Felices asisten los representantes de los países miembros a cada país en donde se conmemora este día.
Bonitos viajes ilustrativos y muy ambientales, con mayor consumo de turbosina, electricidad, papel, desechos, consumo de agua y demás bienes y servicios que reciben por día en esos eventos.
Regresan con agendas llenas de compromisos para los gobiernos, lo que implica acciones concretas con asignación de presupuestos suficientes para cumplir los compromisos.
Esto, desde el inicio de estos programas, está muy lejos de cumplirse a cabalidad, aunque se ha avanzado con legislación muy puntual, compleja y hasta repetitiva.
A más de cinco décadas de haberse iniciado este programa ambiental, podríamos mencionar que las buenas intenciones y compromisos de gobierno se han publicitado ampliamente; sin embargo, podemos hacer un recuento limitado de lo que se ha avanzado realmente, ya que no es lo mismo establecer compromisos internacionales sobre temas ambientales y otra es dar cumplimiento a los mismos.

Uno de los principales factores negativos de ese cambio está en la emisión de los llamados Gases de Efecto Invernadero (GEI), por el consumo de combustibles fósiles
Vemos que uno de los principales indicadores del impacto que la humanidad ha hecho sobre el ambiente, es el cambio climático, para lo cual también hay convenios, días mundiales, programas y más instrumentos para evitar o minimizar el cambio climático a nivel internacional.
Nos encontramos que uno de los principales factores negativos de ese cambio está en la emisión de los llamados Gases de Efecto Invernadero (GEI), por el consumo de combustibles fósiles; por la ganadería extensiva; la actividad industrial; el crecimiento urbano anárquico; la deforestación de bosques, selvas, desiertos y manglares; los incendios forestales provocados intencionalmente; pérdida de biodiversidad, flora y fauna silvestres; el impacto negativo en las poblaciones de abejas y otros polinizadores; sobre explotación de mantos acuíferos y su contaminación; azolvamiento y contaminación de presas, lagos, lagunas y otros espejos de agua.
Además, los tiraderos de basura por todas partes, en especial en los ríos, arroyos y cañadas, que son utilizados como drenajes; la contaminación por ruidos y obviamente, el exagerado uso de todo tipo de plásticos que fuera de lo poco que se recicla, van a dar al mar, formándose las islas de plástico, como las que están en el Océano Atlántico y la producción de micropartículas que se están encontrando en el mar y en los peces que consumimos.
Mención especial merece la grave contaminación global que generan las industrias militares de armamentos, que proveen de armas, misiles, bombas y equipos de extinción masiva a los países que están en conflictos de mayores proporciones, como es la guerra Ucrania- Rusia y los bombardeos indiscriminados de Estados Unidos en Yemen.
Lo más grave de todos los tiempos, inclusive peor que las guerras mundiales, es el genocidio y exterminio que hacen el gobierno y ejército sionista de Israel, bajo el mando del asesino hitleriano Benjamín Netanyahu, sobre el pueblo Palestino en la franja de Gaza, Líbano, Cisjordania, Siria y otros lugares donde pretenden expandir su territorio, y todo ello apoyado por el gobierno de Estados Unidos, tanto en regímenes llamados demócratas como republicanos, que son lo mismo.

No tengo información sobre la contaminación al planeta que causan estas acciones de que se organizan, toman acciones puntuales, protestan, proponen, pero su impacto en la sociedad es mínimo, mientras no haya conciencia y compromiso de la sociedad en su conjunto.
Los programas, proyectos y presupuestos de las áreas responsables de los aspectos forestales, ambientales, marinos, de desarrollo urbano planificado y no anárquico, el uso legal y respetuoso del agua, entre otros muchos, requieren mayores recursos orgánicos; es decir con una planeación de manera integral para que sea precisamente un desarrollo social, ambiental y económico ordenado, congruente y con una visión de largo plazo.
¿Qué país tenemos y cuál queremos en un futuro inmediato y a largo plazo? No podemos seguir en una economía monetarista y extractivista de los recursos naturales, de su destrucción y con poco beneficio para el país, con grandes utilidades para empresas extranjeras y algunas mexicanas que son expoliadoras de minerales, metales preciosos y otros, que dejan una estela de corrupción, de malandros a su servicio y propician mayor dependencia e impactos sociales y ambientales en las comunidades rurales.
Innumerables sectores y actores somos parte de este Medio Ambiente, por lo que todos debemos concientizarnos y comprometernos con nuestra patria para que podamos gozar de un ambiente sano permanente y no estar con un MIEDO AMBIENTE.
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| Autor:
Juan José Agustín Reyes Rodríguez *Ing. Agr. Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo; candidato a Doctor en Recursos Naturales por la Universidad de Michigan, EE. UU.; exfuncionario público y asesor en recursos naturales, ambiente y desarrollo.
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