
Por César Aguilera

Basado en los últimos días del doctor y especialista en tanatología Federico Rebolledo, quien afanosamente aminoraba el dolor a numerosos pacientes, algunos afectados por el Aizheimer o Parkinson.
Testimonio fílmico de abrumadoras escenas que a su vez, relatan el proceso y la determinación del propio médico durante sus últimos ocho meses tras detectarle cáncer, preparándose para lo que él llamaba –aligerar la maleta para el último viaje- ante lo inevitable, e instruir a su familia para sobrellevar la partida, organizando una fiesta que con sentido del humor denominó “Tanata show”.
Película que se estrena en diversos cines del país, la cual fue presentada por su director Rodolfo Santa María, en la Cineteca Nacional, en su primer largometraje.
Al cuestionarlo, enfatizó: “fue sumamente comprometedor hacer mi trabajo con la cámara tratando de captar todos los detalles, pero en ocasiones, tenía que respetar la intimidad de sus familiares que lo acompañaban todo el tiempo. Como cineasta, me hacía pasar de lo racional a lo emocional.”
Valeria Rebolledo, hija del doctor también estuvo en la premier, exaltando el gran sentido de ayuda y profesionalismo de su padre, de hecho, reveló que yendo a Monterrey para atender a un paciente, se contagió de Covid-19, durante el 2022 (año en la realización del documental) y fue cuando le dio el cáncer.
Sensiblemente conmovida se refirió a la contradicción en desearle la muerte para dejar de sufrir, pero, no querríamos que se muriera.
Era una persona que disfrutaba plenamente el presente, aún postrado en cama, mesurando su intensa actividad filantrópica.
Filme referente a la eutanasia –no permitida- el suicidio asistido o la sedación terminal bajo acuerdo de voluntades, por medio de inyecciones muy costosas. Que en términos filosóficos definen la libertad para morir, porque la muerte es parte de la vida.
Para finalizar; el realizador al abordar un tema tan delicado y polémico motivando a la reflexión, destacó que la Tanatología es un proceso y actividad psicológica sobre el tratamiento del duelo, de manera digna y especialmente humana; algo que jamás se podrá hacer con la inteligencia artificial.
Película que se logró con el programa del Fomento al Cine Mexicano (Focine) dependiente del IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía) en apoyo a la producción, exhibición y preservación.


