
Este evento comenzó la víspera en el Salón Ayacucho de la Casa Amarilla de la Cancillería, organizado por la Internacional Antifascista, y asisten expertos nacionales e internacionales de varios países, así como organizaciones y movimientos vinculados a los derechos humanos.
Saab, junto al vicecanciller para América Latina Rander Peña y el brasileño José Alexandre Ferreira Guedez, disertarán en el panel dedicado a «El estado de excepción imperial: Crónica del secuestro de venezolanos en El Salvador”.
Al intervenir en la jornada de ayer, el ministro venezolano para Relaciones Exteriores, Yván Gil, habló sobre los esfuerzos del Gobierno del presidente Nicolás Maduro para sensibilizar y exigir acciones de la comunidad internacional acerca de los más de 250 migrantes nacionales secuestrados en El Salvador.
El titular explicó que fueron enviadas comunicaciones a líderes mundiales y organismos internacionales multilaterales, a la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en manos de Honduras, y al secretario general de la ONU, António Guterres.
También, al Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk; al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi; a la Organización Internacional para las Migraciones y a otros foros regionales y multilaterales.
Lamentó el silencio de esos organismos «transcurridos 19 días”, y apuntó que quizás estén analizando la situación para dar una “respuesta contundente”.
Subrayó que en este caso se está violando no solo el derecho de los venezolanos, sino “el derecho de los latinoamericanos y de los migrantes en general”.
Peña, al abrir el evento, ratificó la víspera la decisión del Gobierno nacional de “traer sanos y salvos a los hermanos que están en esta compleja situación”.
Partió de la gran paradoja de que el mundo se jacta de la globalización económica y la libre circulación de capitales, “pero los migrantes son criminalizados, vigilados, excluidos, tratados de manera cruel e inhumana”.
Reflexionó que este doble rasero no es un error del sistema, sino un síntoma de lo que se conoce como estado de excepción, mecanismo a través del cual el “poder suspende derechos para ciertos grupos, que convierten la migración en un delito y al migrante en Homo sacer (hombre maldito)”.
El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos, Larry Lavoe, saludó a los familiares de los migrantes que de manera arbitraria fueron trasladados a El Salvador y confinados a un lugar que “puede considerarse un centro de torturas”, aseveró.
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Prensa Latina 04.04.2025