
Por Cnel. My (R) Gabriel Camilli
El ataque sorpresa decidido por la Casa Blanca: tres instalaciones nucleares impactadas. El Pasdarán, dice: “Las bases estadounidenses quedarán reducidas a cenizas”. El ministro iraní ante la UE: “¿Negociación? Destruidas por EE. UU. e Israel”. Fuentes estadounidenses: “Las próximas 48 horas son muy preocupantes”. Lavrov: “El mundo corre el riesgo de hundirse en el caos absoluto”. El papa León XIV advirtió al mundo de una inminente «amenaza nuclear». Desde el Vaticano, el Santo Padre pidió responsabilidad global tras los ataques entre Irán e Israel. La amenaza está a la vista.
Los sucesos de la noche del 12 al 13 de junio de 2025 pasarán a la historia como el momento en que Tel Aviv, apoyada por la complicidad de Washington y la impotencia de Europa, asestó un golpe, quizás mortal, al mayor obstáculo para la guerra nuclear: el régimen de no proliferación nuclear establecido por el Tratado de 1970 (TNP) y construido pacientemente durante las décadas posteriores a la Guerra Fría.
Con el desarrollo de estas operaciones, se ha cruzado una peligrosa línea roja, al bombardear las instalaciones nucleares civiles de un Estado parte del TNP, bajo el control del Organismo de Energía Atómica de Viena (OIEA).
Algunos analistas internacionales se preguntan si se ha violado simultáneamente el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y todo principio de proporcionalidad.
Con este antecedente, comentan las redes en estos días, es que este acto ha proporcionado a Irán la justificación legal perfecta para retirarse del TNP (Tratado de No proliferación nuclear) y desarrollar armas nucleares con plena legalidad internacional.
El artículo 10 del TNP permite la retirada cuando “acontecimientos extraordinarios hayan puesto en peligro los intereses supremos” de un Estado. Es difícil imaginar un acontecimiento más extraordinario que un ataque militar. Corea del Norte invocó el mismo artículo en 2003 por mucho menos. Y tres años después, tenía la bomba atómica, según el derecho internacional, porque nunca ha sido posible prohibirla.
Irán ahora puede alegar un importante ataque militar contra su soberanía territorial e instalaciones militares legales.
Lo que nadie dice: Esta situación acaba de otorgarle a Irán la vía legal para obtener armas nucleares. Estados Unidos se había convertido en cómplice de esta catástrofe diplomática.
Hasta la consumación de su ataque el 21 de junio de 2025, cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció que Estados Unidos ha llevado a cabo ataques aéreos de precisión contra tres instalaciones nucleares iraníes clave: Fordow, Natanz e Isfahán.
El magnate anunció el ataque desde el Cross Hall de la Casa Blanca, flanqueado por el vicepresidente J.D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth. Trump calificó la operación de «éxito militar espectacular». Las medidas de engaño o distracción mediáticas previas, como la declaración del secretario de Estado Rubio de que «no está involucrado» en el ataque era absurda: Israel no puede operar sin el consentimiento tácito de Estados Unidos. Pero la amenaza de Trump de ataques «aún más brutales» si Irán no firma el acuerdo nuclear en discusión revelaba, desde hace días, la verdadera y descabellada estrategia: obligar a Irán a firmar un acuerdo que no puede firmar de ahora en adelante.
PRECEDENTE ATERRADOR
Si Irán cede al ultimátum militar sobre las negociaciones, sentará un precedente aterrador: cualquier estado nuclear podrá bombardear a sus vecinos para obtener concesiones políticas o castigarlos. ¿Qué confianza pueden depositar los estados no nucleares en un tratado que no los ha protegido de la agresión militar, incluso cuando cumplían con sus obligaciones internacionales?
Esto nos mueve a la reflexión: ¿Para quienes son útiles estos tratados? ¿Solo para los más fuertes? Recordemos el tratado del TIAR o Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Es un acuerdo de seguridad colectiva entre los países de América, firmado en 1947 en Río de Janeiro. Su objetivo principal es prevenir y responder a ataques armados o agresiones contra cualquiera de los estados miembros. En resumen, el TIAR es un tratado que busca la cooperación y asistencia mutua entre los países americanos en caso de agresión externa.
Establece que un ataque contra un Estado miembro se considera un ataque contra todos, lo que implica una respuesta colectiva. Aplicación: Se ha invocado en varias ocasiones a lo largo de la historia, incluyendo conflictos entre países centroamericanos y la Guerra de las Malvinas. Cuando fue invocado por La Argentina, EE.UU. vetó e impidió su aplicación en 1982.
NUEVA FASE
El ataque de EE.UU., marca una nueva y peligrosa fase en la confrontación que ya dura una década entre Washington y Teherán, desde el asesinato del general Qassem Soleimani en enero de 2020 cuando se inauguró una temporada de tensiones que apenas se pudieron contener y nunca se resolvieron por completo. Hoy, cinco años después, la incursión cierra idealmente un círculo y abre escenarios de confrontación aún más amplios e impredecibles.
Steve Bannon, ex estratega jefe de la Casa Blanca y portavoz del ala «América Primero» del Partido Republicano, calificó la operación como «un error estratégico destinado a arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado y costoso». En su podcast «War Room», fue claro: «A Estados Unidos no le conviene expandir los conflictos en Oriente Medio mientras la prioridad siga siendo proteger a los ciudadanos y las fronteras».
Desde el lado opuesto vemos las opiniones Dmitry Medvedev (ex-presidente de Rúsia).
¿Qué lograron los estadounidenses con su ataque nocturno a Irán?:
1)- La infraestructura crítica nuclear parece haber sufrido pocos o ningún daño.
2)- El enriquecimiento de materiales nucleares, y ahora podemos afirmar directamente, y la futura producción de armas nucleares, continuará.
3)- Varios países están listos para suministrar directamente a Irán sus armas nucleares.
4)- Israel está bajo ataque, se producen explosiones y la gente está en pánico.
5)- Estados Unidos se ve arrastrado a un nuevo conflicto ante la perspectiva de una operación terrestre.
6)- El régimen político en Irán se ha mantenido y es muy probable que se haya fortalecido.
7)- El pueblo se está consolidando en torno al liderazgo espiritual, incluso aquellos que no simpatizaban con él.
8)- Trump, quien llegó como un presidente pacificador, ha iniciado una nueva guerra por Estados Unidos.
9)- La gran mayoría de los países del mundo están en contra de las acciones de Israel y Estados Unidos.
10)- Con tanto éxito, Trump nunca verá el Premio Nobel de la Paz, a pesar de toda la venalidad de esta nominación. Un buen comienzo. ¡Felicitaciones, señor presidente!
Interesantes reflexiones de Steve Bannon (USA) y Dmitry Medvedev. Sigue la Guerra Sin restricciones y la guerra mundial por partes. Y ahora con serio riesgo de escalada nuclear.
(Aclaración: La idea de una «guerra mundial por partes» sugiere que, aunque no haya un único frente de batalla global, las tensiones, la violencia y las consecuencias de estos conflictos se extienden por todo el mundo, creando un ambiente de inestabilidad similar al de una guerra mundial).

