LA IMPORTANCIA DE LOS BOSQUES EN EL CICLO DEL AGUA

MAS BOSQUES MENOS INUNDACIONES,presupuesto 2025 para la atención de desastres,conservación de bosques y selvas

MEDIO AMBIENTE Y NEGOCIOS


POR JUAN JOSÉ AGUSTÍN REYES RODRÍGUEZ*


MAS BOSQUES, MENOS INUNDACIONES

Este año 2025 tuvimos una temporada de ciclones o huracanes más o menos normal, en relación con lo que ha ocurrido por décadas; sin embargo, se presentó un evento extraordinario, la Perturbación Tropical 90-E, entre el 6 y 12 de octubre, con el conjunto de meteoros hidrometereológicos, no previstos ni ocurridos en cien años según algunos expertos, generando precipitaciones extraordinarias de 250 milímetros por metro cuadrado en unos cuantos días.

 


EL IMPACTO fue principalmente en los estados de Hidalgo, Veracruz, Puebla, San Luis Potosí y Querétaro, que concurren en la región conocida como la Huasteca. La región de la Huasteca, conformada por los estados mencionados y Tamaulipas, en donde también se presentaron inundaciones posteriores, es una región que tenía una mayor importancia por su biodiversidad en México y América Latina, que por desgracia cayó en los programas oficiales de desmontes para la ganadería y agricultura a fines de la década de los 60´s y principios de los 70´s, devastando esas hermosas selvas de gran importancia ambiental y especialmente hídrica.

Los daños que se reportan por las inundaciones de esa región afectaron a 139 municipios de los cinco estados, con una población estimada entre 400 mil y 600 mil habitantes, distribuidos en las principales ciudades y en 160 comunidades, detectadas hasta el momento. El número de municipios afectados por estado son los siguientes: Veracruz 37; Hidalgo 28; Puebla 23; Querétaro 8; y San Luis Potosí 12, con 100 mil viviendas dañadas en diversos grados. Además del fallecimiento de por lo menos 64 personas identificadas y 65 desaparecidas hasta el momento.

Las acciones inmediatas del gobierno federal, de los cinco estados y de la mayoría
de los municipios, se organizaron bajo una estrategia coordinada por la presidenta Claudia Sheinbaum, funcionarios de primer nivel y empleados de casi todas las dependencias, así como por los pobladores que pudieron apoyar las acciones. La participación en conjunto de servidores públicos fue de 10 mil personas.

Los recursos destinados del presupuesto 2025 para la atención de desastres naturales son de cerca de 19 mil millones de pesos. Lo que se estima gastar en este desastre es de diez mil millones de pesos iniciales, como apoyos directos a la población afectada.

 

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Además, se deben considerar los presupuestos que se están utilizando para limpieza de las localidades afectadas, apertura y restauración de caminos derruidos, puentes caídos, restauración de la electricidad, agua, servicios de salud, dotación de comida caliente y agua potable, apoyo a los agricultores y otras acciones necesarias que se han aplicado y seguirán aplicándose con cargo a los presupuestos de las dependencias públicas. NOTA. Las cifras oficiales serán dadas a conocer posteriormente.

Ha habido numerosas manifestaciones de inconformidad por no haber prevenido este desastre, así como los avisos oportunos de la magnitud que se esperaba. Pero poder anticipar meteoros sólo se ha logrado en el caso de la prevención de huracanes o ciclones, más no de este fenómeno, Perturbación Tropical 90-E, ya que fue una conjunción de diversos meteoros hidro climáticos.

Las medidas preventivas de los desastres naturales se han desarrollado con cierta precisión técnica en el caso de establecer áreas susceptibles a terremotos, huracanes, sequías, temperaturas y lluvias normales, así como los movimientos de la luna, eclipses y otros fenómenos naturales y astronómicos. Sin embargo, para estos casos no hay una predicción científica válida con la que pueda prevenirse oportunamente.

Lo que no se ha tomado en cuenta, es que la verdadera prevención para reducir drásticamente los impactos de altas precipitaciones está en la conservación de la vegetación en todos los ecosistemas forestales del país.

Los bosques, selvas, matorrales, arbustos, manglares y otros tipos de vegetación forestal son parte determinante del ciclo del agua. La reducción de la energía cinética con la que cae la lluvia es muy directa al llegar a las copas de los árboles, ramas, hojas y troncos, que facilita la infiltración por las raíces. El sotobosque es un colchón para que el suelo tenga la posibilidad de permitir la infiltración al subsuelo, recargar los mantos acuíferos y evitar la erosión.

Existe una relación funcional importante entre suelo, agua y bosque, que forman parte del ciclo del agua, los cuales mientras conserven su condición original podrán funcionar plenamente.

Cuando se pierde la vegetación forestal por las actividades antropogénicas, esas funciones suelo —agua— bosque se alteran y provocan los desequilibrios en el ciclo del agua, cuyos efectos son inundaciones de ciudades y pueblos, deslaves de cerros

Cuando se pierde la vegetación forestal por las actividades antropogénicas, esas funciones suelo —agua— bosque se alteran y provocan los desequilibrios en el ciclo del agua, cuyos efectos son inundaciones de ciudades y pueblos, deslaves de cerros, rompimiento de carreteras y puentes, azolve de presas y desbordamiento de ríos, entre otros.

Hay diversos elementos en la vegetación forestal y en los suelos que la sustentan, que influyen directamente en regular el flujo del agua de lluvia que se infiltra, escurre, se evapora y se transpira en los diversos ecosistemas forestales.

Normalmente las mayores precipitaciones se dan en las zonas de selvas altas y medianas y bosques de coníferas y latifoliadas, así como cantidades menores en las selvas bajas, matorrales y vegetación de zonas áridas y semiáridas.

La posibilidad de almacenamiento de agua en el suelo depende del tipo, la profundidad, la permeabilidad, la pendiente, la erosionabilidad y sobre todo del tipo de vegetación que soporta.

La pérdida de vegetación forestal es el inicio del desequilibrio funcional mencionado, y así hemos sido testigos, y con experiencia propia, de la devastación de ecosistemas forestales, principalmente selvas altas y medianas, que se han dedicado a la ganadería extensiva e ineficiente, así como bosques para la producción de aguacate, agricultura no sostenible, infraestructura industrial, turística, vial y sobre todo el crecimiento urbano anárquico.

La invasión urbana en cerros, lomeríos, márgenes de ríos, lechos de lagos secos, en zonas inundables y otras áreas, han sido acciones negativas al haberse permitido, con programas oficiales de desarrollo urbano municipal, invasiones toleradas y propiciadas en predios ajenos y con acciones de políticas a corto plazo y sin una visión de posibles consecuencias como las que se están viviendo no sólo en la Huasteca sino en prácticamente todo el país.

Cobertura forestal

La riqueza forestal del país, que originalmente cubría el 71 % del territorio nacional, ha venido sufriendo cambios de la vegetación forestal primaria, perdiéndose total o parcialmente y cambiando a vegetación secundaria, es decir degradada, perdiendo su calidad y volumen originales pero que aún permanece. En el cuadro correspondiente se podrá apreciar la superficie forestal nacional por ecosistema.

Las otras asociaciones forestales que están agrupadas en el cuadro son: Pastizal gipsófilo, Pastizal halófilo, Pastizal natural, Popal, Pradera de alta montaña, Tular, Vegetación de dunas costeras, Vegetación gipsófila, Vegetación halófila, Vegetación halófila, Vegetación secundaria herbácea.

 

Superficie forestal nacional por ecosistema y formación forestal. (2015 – 2020)

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Profundidad de los suelos forestales

Otro elemento fundamental en el ciclo del agua es el suelo forestal, que soporta la vegetación, la fauna, y otros recursos bióticos y minerales. La profundidad de estos, además de su origen edáfico, se ha formado por la cobertura forestal que los protege y da vida.

Hay una relación directa en la profundidad de los suelos con su capacidad de campo, es decir la capacidad de almacenar agua de lluvia. Desde luego que hay otros factores como la permeabilidad, la textura y la pendiente de los suelos que influyen también en esa capacidad de almacenamiento y liberación de agua.

Las categorías de profundidad de los suelos en los diferentes ecosistemas y formaciones forestales, de acuerdo con el mismo INF y S 2015 – 2020 está en los rangos siguientes:

 

Profundidad del suelo. (% de conglomerados
muestreados)

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El número de municipios afectados por estado son los siguientes: Veracruz 37; Hidalgo 28; Puebla 23; Querétaro 8; y San Luis Potosí 12, con 100 mil viviendas dañadas en diversos grados. Además del fallecimiento de por lo menos 64 personas identificadas y 65 desaparecidas hasta el momento

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Los conglomerados son técnicas de muestreo que comprende cuatro sitios de muestreo en donde se miden cuantitativa y cualitativamente los diversos parámetros de la vegetación, el suelo, la fauna, sanidad y daños entre otros.

Se puede ver la relación directa entre las diversas formaciones forestales con los cinco rangos de profundidad que se definieron en el inventario forestal.

La relación directa es que a suelos muy someros y someros la capacidad de almacenamiento de agua es menor y por otro lado suelos medianos, profundos y muy profundos tienen mayor capacidad de retención hídrica.

Pendiente del suelo La pendiente es la inclinación del terreno respecto a la línea horizontal, que se mide en porcentaje o grados. A mayor inclinación o pendiente del terreno la velocidad del agua es mayor y a menor inclinación la escorrentía es menos y por lo tanto más infiltración al subsuelo, hasta su saturación.

En el cuadro se puede observar que el mayor porcentaje de conglomerados en este parámetro, muy escarpados, escarpados y moderadamente escarpados es en donde se encuentran formaciones de bosques de coníferas y latifoliadas, que al estar vistiendo las montañas, sierras y otras elevaciones constituyen un factor fundamental para la captación, infiltración y menor escurrimiento de agua de lluvia.

La poca importancia que se ha dado a la actividad forestal en lustros recientes es porque no se ha entendido que los recursos forestales son fuente de vida y progreso, por lo que requiere presupuestos importantes para el desarrollo de la silvicultura comunitaria y particular, mayor investigación, atención oportuna a los incendios forestales que, por cierto, estarán presentes otra vez a principios de año.

La institución que tiene la experiencia y capacidad técnica para el desarrollo forestal es la Comisión Nacional Forestal y los organismos equivalentes en los estados, como la Comisión Forestal de Michoacán (COFOM) y la Protectora de Bosques (PROBOSQUE) en el Estado de México. En los años recientes se le ha dado mucha importancia a la creación de Áreas Naturales Protegidas (ANP), que cubren más de 100 millones de hectáreas, lo cual limita hasta cierto punto el desarrollo de la silvicultura —que es la ÚNICA ciencia que tiene los principios de la sustentabilidad, económica, social y ambienta— y se queda en el romanticismo de las ANP, que quedan en bonitos decretos, pero sin atención verdadera por falta de presupuestos.

 

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El programa Sembrando Vida, que tiene más carácter social y político, si bien apoya directamente a algunos grupos campesinos, y que comprende la plantación —no siembra— de árboles maderables y frutales, no responde a acciones integrales de manejo forestal que es lo que permitiría hacer un aprovechamiento y conservación de bosques y selvas, que aumentarían la cobertura forestal y con ello la importante prevención de los deslaves de cerros, inundaciones y otros impactos que provocan los huracanes y ciclones.

Si se dedicara mayor inversión al desarrollo forestal, de manera integral, a plantaciones forestales comerciales y no sólo a las reforestaciones románticas sin buenos resultados, se reducirían notablemente los recursos públicos dedicados a la restauración de las zonas afectadas por los huracanes, parte de nuestra vida.

Por cierto, ya se aproxima la temporada de incendios, que debido a las lluvias pudieran ser más y de mayores proporciones al haber mayor acumulación de vegetación arbustiva y herbácea, que constituyen el principal combustible de los incendios.

Las medidas preventivas ya deberían empezar a programarse para estar preparados.

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Autor:

Juan José Agustín Reyes Rodríguez

*Ing. Agr. Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo; candidato a Doctor en Recursos Naturales por la Universidad de Michigan, EE. UU.; exfuncionario público y asesor en recursos naturales, ambiente y desarrollo.

 

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