
MEDIO AMBIENTE Y NEGOCIOS
POR JUAN JOSÉ AGUSTÍN REYES RODRÍGUEZ*
La inversión extranjera directa (IED) en México es un júbilo para los gobiernos, que la presumen en la medida que va creciendo. En el presente año se reportaron en el primer trimestre 21,373 millones de dólares; en 2024 fue histórica de 45,300 millones de dólares, mismos que se canalizaron a los diversos sectores de la economía como manufactura, equipo automotriz y espacial, bebidas y tabaco, computación y electrónica.
EL ORIGEN de estas inversiones fue de Estados Unidos (40%), Japón, Alemania, Canadá, Países Bajos, España y Australia. Por otro lado, parece que no tenemos memoria de las inversiones que en muchos casos son el disfraz para el saqueo de los recursos naturales y explotación de servicios, como son la minería, la energía, los hidrocarburos y los complejos turísticos, entre otros.
De acuerdo con el Sistema de Información Minera, se reportan 25,267 concesiones mineras vigentes, de metales preciosos, que abarcan 21.3 millones de hectáreas, lo que representa el 10.6% del territorio nacional. México es el primer productor de plata mundial y ocupa el sexto lugar.
De acuerdo con la información pública, en 2024: la inversión minera total (nacional y extranjera) fue de 5,063 millones de dólares, con un crecimiento del 2.1% respecto a 2023. En 2025–2029: Se proyecta una inversión superior a 8,282 millones de dólares en 25 nuevos proyectos, de los cuales 19 son de oro y plata.
Principales Minas de Metales Preciosos
en México

Estados Mineros Clave
- Zacatecas: Líder en producción de plata; alberga minas como Fresnillo, Saucito y Peñasquito
- Sonora: Fuerte en oro; sede de La Herradura, Noche Buena y Santa Elena Durango: Importante en plata y oro; destaca San Dimas
- Chihuahua: Minas como Dolores y Cordero, con alto potencial en plata y oro
- Guerrero: Oro en alta concentración; Media Luna es uno de los proyectos más ambiciosos

Las principales empresas extranjeras y sus países de origen son: Canadá lidera con el 40.8% de la inversión extranjera en minería; Pan American Silver: Plata, en Zacatecas, Chihuahua y Durango; Torex Gold: Oro, en Guerrero (proyecto Media Luna con 874 MDD); Alamos Gold: Oro, en Sonora y Zacatecas; Discovery Silver: Oro, plata, zinc y plomo en Chihuahua (proyecto Cordero con 1,377 MDD); First Majestic Silver: Plata y oro, en Durango y Sonora; Estados Unidos: 4.4% de la inversión, con empresas como Newmont Corporation (oro, plomo, zinc en Zacatecas y Chihuahua). Otros países: 6.8%, incluyendo China (litio en Sonora) y Corea del Sur (manganeso en Baja California y Coahuila).
Es conveniente señalar que, de acuerdo con la Cámara Minera y otras fuentes públicas, los costos de producción y los precios de venta en los principales metales preciosos de la industria minera, son como se detallan a continuación.
La inversión extranjera en México tiene sus fundamentos legales en varias leyes, como son la Ley de Inversión Extranjera, Ley de Bienes Nacionales, Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, Ley de Minería, Ley de Aguas Nacionales, principalmente
Precio de venta por tonelada (agosto 2025)
Los precios internacionales se cotizan en dólares y se convierten a toneladas métricas:

Nota: 1 tonelada = 32,150.7 onzas troy (oro/plata) o 2,204.62 libras (cobre/zinc/plomo). Tipo de cambio estimado: $17.05 MXN/USD.
Costo de producción por tonelada
Los costos varían según la empresa, la región y el tipo de mina. Estimaciones aproximadas:

Estos costos incluyen extracción, beneficio, transporte y operación minera. Las minas subterráneas suelen ser más costosas que las de cielo abierto.
¿Cuánto pagan las mineras por extraer?
Las empresas mineras pagan derechos y regalías al gobierno mexicano, pero los montos son bajos en comparación con el valor de los metales:
- Derechos por concesión minera: Desde $6.00 hasta $100.00 MXN por hectárea al año.
- Regalías: 7.5% sobre utilidad neta (Ley Minera).
- Derecho extraordinario: 0.5% sobre ingresos por oro, plata y platino.
Estos datos permiten ver con claridad las enormes diferencias entre lo que pagan las mineras por extraer metales preciosos y los precios a los que se cotizan en el mercado.
Las mineras son un claro ejemplo de la grave dependencia de la inversión extranjera y nacional contra los presuntos beneficios que generan, cuando claramente hay que considerar los impactos ambientales y sociales que tienen en las comunidades donde tienen su asiento. Hemos visto por décadas los impactos ambientales que han causado las minas a tajo abierto como son la contaminación del agua y suelo, la deforestación, la devastación de los ecosistemas y su biodiversidad, flora y fauna silvestre. Los frecuentes derrames de sustancias de desecho para la extracción de los metales, como lo sucedido en el río Sonora con la mina Buenavista del Cobre.
Los principales impactos sociales, entre otros, han sido los despojos de sus tierras a las comunidades, tierras de labor y habitación; problemas de salud, tradiciones y forma de vida tradicional; rompimiento del tejido social al cooptar a los líderes de la comunidad o desaparecerlos y matarlos. Otro grave problema que no se ha reconocido abiertamente es la presencia de los grupos de delincuentes que sirven de guaruras de las minas y los que se encargan de expulsar a los habitantes.
No es coincidencia que en los estados con las principales minas de oro y plata es donde están asentados los cárteles y grupos de criminales, para proteger los intereses de las mineras nacionales y extranjeras.

Es importante prever la estrategia de la “humedad en las paredes”, que empresas extranjeras, principalmente estadounidenses, se van apropiando de territorios en costas y muy claro se ve en Baja California y Baja California Sur y otros estados costeros, en donde los dueños de hoteles, restaurantes, hospedaje AirB&B y otros negocios, están en manos de extranjeros. En Los Cabos, Baja California Sur, los anuncios de comercios, hoteles y hasta en los medallones de los vehículos se pueden ver los mensajes de judíos, que prácticamente ya están invadiendo este estado, así como se infiltra la humedad en las paredes.
En efecto, los principales sectores económicos a donde llega la inversión extranjera directa están en la industria automotriz, hidrocarburos, agroindustria, servicios y turismo, especialmente de playas. Prácticamente todas las mejores playas han sido apropiadas ilegalmente por extranjeros, ya sea directamente o usando el instrumento legal de los fideicomisos, que es una forma simulada para adquirir propiedad en las costas.
Hay otro rubro cuya relevancia no se ha considerado seriamente, son las ocupaciones inmobiliarias de extranjeros que están en México, como los jubilados, trabajadores a distancia y estancias temporales. Así, la gentrificación se está haciendo visible en las principales ciudades. Algunos de los ejemplos conocidos desde hace años son: San Miguel de Allende; varias poblaciones en la rivera del Lago de Chapala; Los Cabos en Baja California Sur; Ensenada y San Felipe en Baja California; Costa de Jalisco; Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Tulum en Quintana Roo, entre otras.
La inversión extranjera en México tiene sus fundamentos legales en varias leyes, como son la Ley de Inversión Extranjera, Ley de Bienes Nacionales, Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, Ley de Minería, Ley de Aguas Nacionales, principalmente. Desde luego que hace falta una profunda revisión de esta legislación para eliminar las ventanas y puertas que tienen para esa inversión.
México es un país de muchas oportunidades, sin embargo, es obligación de los gobiernos y de la sociedad no dejarse llevar por inversiones que en un futuro puedan reclamar dominio pleno sobre nuestro territorio

La inversión extranjera directa (IED), según datos de la Secretaría de Economía al cierre de 2024, 74% de la IED corresponde a reinversión de utilidades, es decir, ganancias que los inversionistas extranjeros deciden volver a invertir en México en lugar de retirarlas; 13% son préstamos y pagos entre compañías del mismo grupo corporativo, lo que puede incluir transferencias internas que no necesariamente implican salida inmediata del país; 13% representa nuevas inversiones, es decir, capital fresco que entra al país para iniciar operaciones o expandir negocios. Sin embargo, hace falta considerar los bienes como mobiliario, ropa, aires acondicionados y otros equipos y demás aparatos e instrumentos que se importan y no se adquieren en la producción nacional.
Inversión extranjera en el turismo de playas. Entre 1999 y 2024, México recibió 35,597.8 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) turística, lo que representa 4.7% del total nacional. Solo en 2024, la IED turística alcanzó casi 3,000 millones de dólares, superando niveles previos a la pandemia. Los destinos de playa como Cancún, Riviera Maya, Los Cabos y Puerto Vallarta concentran la mayor parte de esta inversión, debido a su infraestructura, conectividad aérea y atractivo internacional.
Si hacemos un pandeo general en el país, vemos que la inversión extranjera está llegando a todo el territorio nacional, con proyectos de todo tipo. A lo que habría que prestar atención y sobre todo en los contratos de inversión que significan la apropiación de territorio en las fronteras y en las costas, así como de manera preocupante en el corredor del Istmo de Tehuantepec y en Baja California.
La Ley de Inversión Extranjera, así como la Ley de Bienes Nacionales, señalan claramente las limitaciones para la inversión extranjera. Sin embargo, tienen algunas ventanas como es permitir la inversión extranjera mixta con capital mexicano y pura inversión extranjera, que tienen la facilidad de invocar que sus contratos estén sujetos a las leyes internacionales, además a las nacionales.
La Ley de Bienes Nacionales tienen una ventana con el uso de fideicomisos que permiten la propiedad a extranjeros a los 100 metros de la frontera y a 50 metros de la playa. No cabe duda de que la inversión extranjera directa tiene ciertos beneficios, pero también tiene riesgos si no se aplican claramente las leyes nacionales y se someten a las leyes extranjeras.
La receta es simple, todas las empresas deberán sujetarse a las leyes mexicanas, aun con el riesgo del actuar de un poder judicial corrupto en su mayoría, aunque esperamos que pueda iniciar su saneamiento a partir del 1 de septiembre del presente año. México es un país de muchas oportunidades, sin embargo, es obligación de los gobiernos y de la sociedad no dejarse llevar por inversiones que en un futuro puedan reclamar dominio pleno sobre nuestro territorio (ojo con el Proyecto Saguaro).

Estamos viendo como un presidente de EE. UU. con acciones imperiales, está utilizando los aranceles y dando ordenes a otros gobiernos y presidentes para que hagan o dejen de hacer lo que son sus responsabilidades constitucionales, como lo que está pasando con el presidente de Brasil Lula Da Silva, que suspenda el juicio y sentencia al corrupto expresidente Bolsonaro y de no hacerlo, aplicar aranceles del 50% al país. Así como tratar al presidente Maduro de Venezuela como delincuente, cuando el propio Trump tiene 34 cargos ya convictos, que los jueces evitaron dictarle sentencias, porque llegó a la presidencia.
¿Qué pasaría si a Trump o a algún presidente igual o peor, se le ocurra ocupar los espacios territoriales que ocupan sus empresas, principalmente en la frontera y en el canal interoceánico, por motivos de seguridad pública para su país? ¿O que la población que ocupa ciudades, playas y otras tierras decidan separarse de México, como podría ocurrir en la la Península y Golfo de California, donde hay una apropiación silenciosa?
Recordemos como la confianza y falta de atención de los gobiernos mexicanos del siglo XIX, así como el destino manifiesto de Estados Unidos nos llevó a perder más de la mitad de nuestro territorio nacional. En Los Cabos hay que tener cuidado con los israelitas que tienen control de ese territorio: no vaya a ser que tomen ejemplo de las invasiones que está haciendo su gobierno sionista con la Franja de Gaza y los territorios que ha ocupado desde la “Guerra” de 1967.
.
![]() |
| Autor:
Juan José Agustín Reyes Rodríguez *Ing. Agr. Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo; candidato a Doctor en Recursos Naturales por la Universidad de Michigan, EE. UU.; exfuncionario público y asesor en recursos naturales, ambiente y desarrollo.
|
—000—


