Home » “¡LOS EFECTOS DE LOS DEFECTOS!”

“¡LOS EFECTOS DE LOS DEFECTOS!”

“… si otras veces me encuentra huraño sin motivo, no piense qué flojera, igual puede contar conmigo …” (Mario Benedetti)

 

LO BONITO.

Si algo distingue a los seres humanos de cualquier otra especie es la posibilidad que tenemos de crecer en conocimientos y valores y, desde luego, entre nosotros, tenemos la oportunidad de incrementar nuestras cualidades, virtudes y habilidades como individuos y profesionales.

Usualmente, siempre tratamos de mostrarnos encantadores y seguros con quienes están a nuestro alrededor o bien, están en nuestro círculo de influencia.

No hay motivo para ser de otra manera cuando se trata de ser hábil y competitivo en un mundo de retos y desafíos.

La apariencia es tan importante que a veces nos ocupa más que nuestro sentir o razonar respecto de alguna situación en específico. Basta recordar la expresión “antes muerta que sencilla”, cuyo origen atiende a que, a principios del siglo pasado en el norte de nuestro país, los enfermos en su lecho de muerte preferían verse bien y elegantes que demacrados.

De hecho, hay veces que nos caemos y nos apuramos a levantarnos para que nadie nos vea en el piso y, por ende, sacamos fuerzas de la flaqueza; hacia adentro podremos llorar, pero ante el mundo sonreímos. Sea por orgullo o vanidad, lo cierto es que no deseamos que nos vean en el suelo.

En ese sentido, no se trata de encontrar consuelos ni provocar misericordias, se busca ser tenaz y procurarnos siempre mostrarnos acorde con la situación, tan vigorosos como propositivos.

En fin, con el trato a otros, intentamos exhibir más los aspectos agradables de nuestro carácter, formación e historia; desde luego, todo ello aderezado con una buena presencia, tanto física como en el vestir.

Si bien no somos modelos, nuestra primera imagen e intercambio de palabras contribuyen en mucho a esa eminente calificación que se da a partir de la impresión que surge al conocernos. De hecho, es muy probable que esa etiqueta dure hasta en tanto nos conozcan en verdad o bien, tengan más elementos de juicio para clasificarnos.

Desde luego, habrá quien considere como citaba la canción de Cuco Sánchez: “no soy monedita de oro, pa’ caerle bien a todos; así nací y así soy, si no me quieren, ni modo” y puede ser que sea válido tomarlo como filosofía de vida; sin embargo, lo cierto es que una opinión favorable hacia uno, siempre es una llave para el picaporte de la puerta que tomemos como destino.

En la escuela era común el comentario de que la idea que de uno que se generaran los maestros al inicio de cursos, nos acompañaría hasta su conclusión; salvo que sucediera algo tan relevante que los llevara a una nueva opinión.

En tu caso … ¿qué tanto te importa tu imagen?

 

¿CÓMO ACTÚAS?

Si esto pasa en el día a día, imagina lo que sucede cuando queremos quedar bien con alguien que es objeto de nuestra atención, ya sea por una posición o sentimiento; sin duda alguna, seremos más meticulosos con nuestro trato y presencia y no sólo buscaremos ser importantes … sino fascinantes.

Para muchos, si lo que hacen resulta en extremo irreal, seguramente consideraran que ya habrá tiempo para quitarse la máscara y ser como se es habitualmente; en el entendido que para ese momento ya habrán alcanzado su propósito y no habrá mayores consecuencias o tendrán un panorama bajo su control.

Por el contrario, es muy probable que cuando esto suceda, el trato pasará a un punto de quiebre y quienes hayan sido objeto de tal circunstancia, se sientan verdaderamente afectados, incómodos de continuar y con un cúmulo de reproches y epítetos que difícilmente los mantendrán para sí.

Para los que únicamente depuran un poco su comportamiento, seguramente éste irá aflorando paulatinamente hasta llegar a ser considerado normal; pudiendo ser que ello sea irrelevante y no represente rompimiento alguno, continuando la relación sin contratiempos.

En ambas situaciones, el engaño o la simulación pueden provocar un daño y no siempre hay condiciones para repararlo.

Entonces … ¿qué hay que hacer? … muchos dirían se tú y trata de construir una relación personal o profesional cimentada en la verdad y el respeto.

¿Y los defectos? … ¡todos los tenemos! … procura actuar de manera que con el tiempo puedan ser superados y sean más visibles y disfrutables las virtudes.

Los hábitos, sean buenos o malos, son conductas que adquirimos por repetición o convicción, no pretendamos que aparezcan o desaparezcan de manera espontánea.

Es común escuchar las frases “no todo lo que brilla es oro” o “el hábito no hace al monje” al referirnos a una persona que es la excepción de su comunidad; no obstante, cuando vemos las generalidades, nos puede llegar a sorprender que muchas conductas cada vez sean más individualistas, egocéntricas, mundanas y lamentablemente, contrarias a una sana y adecuada convivencia.

Dada esta situación, es válido pretendernos sentir como “chapados a la antigua” y actuar de acuerdo a como nos enseñaron de pequeños en nuestras familias: con convicciones, valores, enseñanzas y educados para ser individuos con valores morales y cívicos.

Si esta es la excepción … ¡bendita sea!; sin duda habrá quien nos acompañe en nuestro camino … ¿estás de acuerdo?

 

¿LOS DEFECTOS ENAMORAN?

Usualmente señalamos que las virtudes, atributos, cualidades o dones son las que provocan la atracción de otros, surgiendo de éstos un sentimiento más profundo que habrá quien llame amor.

En cambio, los yerros, errores, defectos o características negativas normalmente no generan un pensamiento o razonamiento positivo, pero si llegan a ser aceptados.

Señalar lo positivo no está de más; sin embargo, hay que enfocarnos en tales aspectos negativos y trabajar en ellos con la convicción de que no son insuperables.

En ese sentido, hay que motivarnos para vencer las dificultades que nos parecen insuperables, nunca menospreciarnos por tenerlas y siempre con la actitud para superar los obstáculos. Es decir, aprender a lograr los resultados y no acostumbrarnos con el solo intento.

Hay tantos defectos que no sólo atienden a acciones negativas sino a sus resultados. Basta con considerar que el “sí” siempre es palabra en si misma y con un significado afirmativo; no obstante, habrá que tener cuidado al pronunciarlo. Es necesario valorar su real procedencia y debiera expresarse cuando un “sí”, no nos afecta ni nos incomoda, de lo contrario nos haremos un daño; sin duda que es una cualidad decir “no” cuando es en nuestro perjuicio y no sólo atender al beneficio de los demás. Hay que recordar que el primer amor es a uno mismo y no mendigarlo a los demás.

En fin, habiendo tantas virtudes, deberíamos todos desarrollar dos que con la madurez descubrimos y considerarlas como básicas: la primera es aprender a recibir críticas, sólo entonces seremos libres de las opiniones de los demás; y la segunda, es la de establecer límites. En este caso, es necesario el que cualquier persona tenga la capacidad de decidirla y mejor aún, la libertad plena para ejercerla y con ahínco mantener.

Establecer un límite es una forma de mostrar autoconocimiento y realmente no debiera haber razón para que alguien se moleste, salvo de que sin legítima razón se haya aprovechado y sea consciente de que no lo hará más. Si bien, esto pudiera considerarse difícil, aún lo es más el autolimitarnos; es decir, crear nuestras propias barreras para no ser nosotros quienes nos faltemos al respeto.

Bien dicen que el amar más perfecto es el que tolera los defectos; es decir, no somos parte de un mundo perfecto a pesar de que lo pretendamos; por el contrario, somos tan reales como falibles y no hay razón alguna para buscar darnos sin condiciones, mediante idealizaciones o compromisos a ciegas, no es ser víctima ni mucho victimario, es sólo ser tan humano como sea posible, con la dignidad que nos permita vivir conforme a nuestros principios, valores, convicciones y conocimientos.

Me encanta cuando los románticos señalan que “hay que amar las virtudes y defectos”; sin duda que veo en ello un exceso de razón que nubla el sano juicio.

Aplaudir las virtudes, reconocerlas y admirarlas, pero … ¿cuál es la razón para sentir lo mismo por las falencias? Si las conozco y estamos en la actitud de ser mejores, veamos esto como una oportunidad y seamos tan valientes para afrontarlas, limitarlas y construir una mejor relación interpersonal. De considerarlo necesario, acudir con los profesionales o personas que nos puedan aportar, con el propósito de atenderlos.

Parafraseando la frase del maestro Ludwig Van Beethoven que dijo: “nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”, me atrevería a decir lo siguiente “nunca seas tan inhumano como para considerar insuperable un defecto”.

Si la madurez está en ser la mejor versión de nosotros mismos … ¿QUÉ NOS IMPIDE SER LA PERSONA QUE HAGA POSIBLE NUESTRO DESTINO?

 

Facebook: @RuizRoblesCP22
Twitter: @22Publica
Linkedin: Correduría Pública 22

Posdata: Excelente presentación de la Misión Comercial al Perú 2025.

Importante: Síguenos “EN TUS PROPIAS PALABRAS” todos los miércoles de 16 a 18 horas a través de www.wowmx.tv o www.astl.tv … ¡Te esperamos!

Comparte y mantén a tus contactos informados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *