LOS FRENTES DE GUERRA DE ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS

composición de banderas de Israel, Estados Unidos e Irán


“La guerra es el estado natural del hombre”
Lucius Domitius Aurelianus, emperador romano, 214-275 d.C.

Por Raúl A.Villegas


CUANDO se analizan los múltiples posibles desarrollos presentes en un conflicto bélico, los dos extremos resultan tentadores: por un lado, el establecimiento de una paz que a nadie satisfaga y por lo tanto inestable y efímera, y por otro lado. la guerra total que termine con la civilización. En el actual conflicto mundial, todos los elementos están presentes para lograr la paz, pero también para la extensión – profundización de la guerra. No obstante, hay razones para afirmar que hasta hoy, la visión general del proceso no ofrece dudas: la guerra se extiende y profundiza, aunque no de manera lineal y acumulativa, sino con altibajos y sorpresas como todo fenómeno sociopolítico vivo. Surge así la primera pregunta de los escépticos por sistema: ¿desde cuando empezó la supuesta guerra mundial?

En este punto los estudiosos no se ponen de acuerdo; algunos afirman que fue en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, y su preludio a la Tercera fue llamado “Guerra Fría”, donde no se dio el enfrentamiento directo y a gran escala entre la URSS y EEUU; no obstante tuvieron lugar cientos de guerras regionales y locales, con un costo superior a los 50 millones de muertos, en los cinco continentes. Pero dicha Guerra Fría duró 45 años y terminó en 1991, con el desplome de la Unión Soviética. Entonces, ¿cómo se puede caracterizar la etapa que va de 1991 al momento presente? Son 35 años, y la guerra regional más importante había sido la proxi de Rusia contra la OTAN. Ahora considero que, por su magnitud, extensión y consecuencias para la humanidad, es la confrontación regional de Israel con Irán. En la guerra de Ucrania, la posibilidad del uso de material atómico sigue siendo remota, aunque por momentos parece tan cercana y dependiente de la invasión abierta de países de la OTAN a territorio ucraniano, aunque ya se ha dado y de manera permanente, pero en operaciones encubiertas y apoyos a ejércitos mercenarios que han sido combatidos por Rusia con el arsenal más moderno y letal con que cuenta.

Las líneas rojas trazadas por el Kremlin han sido cruzadas en varias ocasiones, y esto modificó su doctrina militar estratégica. Pero las amenazas de Polonia, Francia, Gran Bretaña y Alemania, no pasan de ser sólo eso: advertencias de hechos terribles que no se van a cumplir. Se observa como más factible la posibilidad de la derrota total de Ucrania y la imposibilidad para la Unión Europea de impedirlo. El desgaste del gobierno de Selensky es tan grande e imposible de revertir, que probablemente este año se desintegre y la Federación Rusa pase a ocupar todo su territorio.

Medio Oriente en la antesala del infierno nuclear

Una situación estratégica muy diferente se da en Levante, donde la humanidad asiste al final de un largo periodo iniciado con la ocupación ilegal e inmoral de Palestina por parte de los sionistas y la constitución del Estado de Israel en 1948. Otra realidad, nuevos actores políticos.

A fines de los años 40, para los intereses anglo norteamericanos, centrados en el control geográfico de Suez y los estrechos del mar Rojo, golfo Pérsico, península Arábiga y Gibraltar como extensión mediterránea de Medio Oriente, pero sobre todo en las inmensas reservas de gas y petróleo árabe y persa, era fundamental contar con un guardián confiable, como Israel. Como estado sicario ha cumplido a la perfección su papel, sin que su fortalecimiento local llegue a constituir un peligro para las potencias occidentales, sobre todo EEUU del cual depende militar y económicamente.

Como contenedor de las aspiraciones nacionalistas árabes y de otros pueblos de la región, Israel ha logrado desarticular todo intento de desarrollo nacional independiente, recurriendo a dos guerras regionales y muchas invasiones sumamente sangrientas, que formaron parte de su proyecto genocida del Gran Israel. Pero el costo ha sido muy alto: el aislamiento del resto del mundo, la dependencia total respecto al imperialismo yanqui, y el fortalecimiento de una incipiente unidad panárabe y panislámica. En su obsesión por amenazar con la extinción total a los pueblos de la fe musulmana, sólo ha conseguido que algunos de sus más acérrimos enemigos se armen con material nuclear, como es el caso de Paquistán y muy probablemente Irán.

Con una estrategia de control territorial basada en el despojo y limpieza étnica de la población más débil y vulnerable, como los palestinos, el gobierno de Netanyahu ha seguido la lógica bélica de Hítler: abrir cada vez más frentes que ya no puede controlar y que amenazan su existencia como Estado paria repudiado por el mundo. Los frentes creados en Líbano con Hezbollah, la milicia Amal y otros 14 grupos político militares; en lo que queda de Gaza, con la guerrilla de Hamas y la Jihad Islámica. En Siria, con los remanentes del ejército de Bachar Al Assad y otros grupos fundamentalistas.

Entre la población chiíta de Irak, igual que con los palestinos de Cisjordania y los Hutíes de Yemen, Israel y EEUU han creado a lo largo de décadas, a sus próximos sepultureros.

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