Macario el clásico de muertos

(La voz del periodista) 

Por César Aguilera

Entre la filmografía al “día de Muertos”, Macario es clásico por excelencia, tradicionalmente recordada en la programación televisiva; pero en esta ocasión, adquiere especial notoriedad (en pantalla grande), a instancias de la Cineteca Nacional de las Artes, en el evento: 80 años de los Estudios Churubusco.

Una de las obras cumbres de la Época de Oro, por el talento actoral y destreza técnico-artístico. Ubicando a nuestro país, en importante producto de consumo y redituable negocio.

Originalmente se estrenó en el legendario Cine Alameda, de avenida Juárez, en 1960. Obteniendo la máxima recaudación nunca antes registrada: $1,859 millones de pesos.

Su exhibición en Cannes, Francia y presentación al mercado mundial, únicamente los derechos por exhibición mundial, equivalieron a 20,000 dólares. Además del reconocimiento al cinefotógrafo Gabriel Figueroa.

Mejor Producción Cinematográfica, por el Festival Internacional en Boston. El Golden Gate del Festival de San Francisco, a Ignacio López Tarso. La nominación el Oscar por mejor película extranjera. Y demás galardones -excepto en México- debido a que dos años antes se cancelara al Ariel, a falta de óptima competitividad, instaurando la Reseña Mundial de Acapulco. El Premio de la Academia Mexicana se restablece hasta 1972.

Argumento que se basó en la fábula homónima de B. Traven (B, inciertamente se alude a Bruno). Escritor alemán quien viviera y muere en nuestro país, e inspirado en un cuento de los hermanos Grimm.

Escenografía de Manuel Fontanals del exilio Republicano Español, en el cuadro de soporte: Pina Pellicer (esposa de Macario) y Enrique Lucero (la muerte), entre otros.

En una entrevista a don Ignacio López Tarso para el periódico Novedades, retomo algunos aspectos reveladores cuando se tornan en anécdotas, dotado de su lúcida memoria y entusiasta plática.

“Era la primera vez que trabajaba con Roberto Gavaldón, director conocido como -el ogro del cine nacional- dado a su estricta disciplina. La película inicia subiendo una pendiente empedrada en Taxco, mojada para lucimiento de la fotografía, cargando un atado de leños…de repente corta, ¡esos leños de qué son!, de balsa –responde el utilero, es lo que se usa. Nada –replicó- auténticos y mojados para que pesen más. Sentía no aguantar, resbalándose los guaraches, en la yugular se me nota el gran esfuerzo.”

Por supuesto mencionamos la escena en las grutas en Cacahuamilpa y la magistral destreza de Figueroa en resolverla, controlándose el tendido de velas encendidas.

¿En dónde se filmó la mansión del virrey que lo sentencia de hereje, quemándolo vivo, pero lo exonera, si salva a su hijo de morir?

“Implicó gran producción muchos elementos, decorados e iluminación, fue en el segundo piso del salón imperial en el edificio porfiriano del Casino Español de México, en la céntrica Isabel la Católica, se bloquean calles con camiones para abastecer electricidad, campings, propiciando caos vial durante horas.”

“Marcario, me dio oportunidad de conocer todo el mundo presentando mi personaje. En la India, tuvo excepcional aceptación. Rusia diseñó un cartel especial.”

Película de culto para nueva generación de estudiosos en el séptimo arte y en lo particular, valioso material como profesor en la Facultad de Cine.

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