
Por César Aguilera
En la Cineteca Nacional, comprendiendo el 20 DOCSMX, se presentó el documental Memoria de Los Olvidados, de Javier Espada; originario de Calandas –igual que el realizador aragonés. Sustentando imágenes paralelas entre sus primeros documentales a la realizada en México en 1950.

A más de 70 años, adquiere interesante matiz en esta realización mexicano-española, de producción ejecutiva por Izrael Moreno; rector de la Facultad de Cine. Estrenada en la Mostra Internazionale d´Arte Cinematográfica en Venecia.
En homenaje a tan emblemática obra, participan los especialistas: Ivan Trujillo, siendo director de Filmoteca UNAM es quien promueve su consideración ante la UNESCO como memoria del mundo, descubriendo el noveno royo perdido en bóvedas de esa institución con final alternativo -en caso de no tener éxito- que Buñuel accedió a filmar, sabiendo que no se vería.
Izrael Moreno acentuó que lamentablemente esa miseria de hace años, sigue igual en distintas proporciones y rasgos.
Luis Buñuel a consecuencia del exilio Republicano Español adquiere la nacionalidad mexicana, previendo el Artículo 33 de nuestra Constitución Política con la expulsión a extranjeros no gratos, cuyo estreno del polémico filme propició escándalos; reinvertidos al ganar Mejor Director en el Festival de Cannes, sumando 13 premios Ariel de la Academia Mexicana.
Parte del documental se llevó a cabo en donde vivió Buñuel -cerrada de Félix Cuevas- actual sede de la Academia Mexicana de Cinematografía, presidida por Armando Casas, quien revela que pasó a la muerte del cineasta -29 de julio de 1983- en la Ciudad de México y en dónde, se resguardaron sus cenizas
Alejando G. Iñárritu observa la onírica fijación de Buñuel, que solo asemejaría Tarkovski. Para Juan Villoro: calificativos de introspección sociológica nunca antes expuesta en el cine mexicano.
Se desmitifica a los pobres siempre como buenos y los ricos; malvados. Y a la generalizada abnegación materna. Otras opiniones: respecto a la influencia neorrealista italiana sobre la desvalida niñez en El limpiabotas de Vittorio de Sica y que posteriormente inmortalizara el cinefotógrafo Gabriel Figueroa.
Javier Espada equipara Los Olvidados con cuadros de Goya a quien Buñuel admiraba; como tratándose de un Storyboard.
Rafael Aviña expuso que además, buscó las locaciones disfrazado de pordiosero para no ser reconocido (citado en la autobiografía “Mi último suspiro”) y la nota periodística de un niño muerto arrojado al canal, como inspiración. Junto con Alcoriza revisaron casos en el penal de menores. Poniatowska recuerda que ahondó en la investigación acompañándolo en su Volkswagen a la prisión Lecumberry.
Además de tomar las fotografías con su cámara Laika, originales resguardadas en un museo de España, como el guion original; apreciados en el documental, que Carlos Ayhllón, docente de la Facultad de cine efectuó el diseño sonoro. En donde lo abstracto –indica- y la técnica empleada son acordes al ritmo audiovisual, porque los silencios también son importantes.
Testimonio fílmico narrado por Arturo Ripstein, que también se podrá ver en el Centro Cultural España, Centro Histórico.
Hace años, entrevistando a Roberto Cobo (el Jaibo), me aseguró: “A Buñuel le atraía más, cómo reaccionan los actores, a qué tan bien, representan su papel.” En otra pregunta: ¿Dulces compañías, de 1996, que inicia junto al cine Teresa en San Juan de Letrán, es referente al comienzo de Los Olvidados?- “Si, al pasar por ese lugar siempre me traía muchos recuerdos. Hasta que hice mi propio homenaje en otra película. Concluyo: Los Olvidados, no serán olvidados.

