RUMBO A OTRA EDAD DE HIELO

Glaciar Matanuska en Alaska, de 43 km de largo, con paredes de hielo azulado y grietas profundas, visto desde la Glenn Highway.
El Glaciar Matanuska, en Alaska, fluye unos 30 cm diarios. Es el glaciar más grande de EE.UU. al que se puede llegar en coche.

 

MEDIO AMBIENTE Y NEGOCIOS


POR JUAN JOSÉ AGUSTÍN REYES RODRÍGUEZ*


 

La Tierra sufre un calentamiento cada día más acentuado y paradójicamente estamos en el camino de otra Glaciación, que se va manifestando por episodios. A lo que nos acercamos más es presenciar como la humanidad, en caso de no tener una guerra nuclear, otra Edad de Hielo.

 


ERA DE HIELO (glaciación): Se refiere a un período geológico extenso en el que el planeta experimenta un enfriamiento global. Durante estas eras, grandes masas de hielo cubren continentes y mares.

Ejemplo: la glaciación Cuaternaria, que comenzó hace unos 3 millones de años y aún continúa, aunque estamos en una fase interglaciar. (www.historia.nationalgeographic.com.es)

Edad de hielo: Se usa para hablar de episodios más concretos dentro de una era de hielo. Por ejemplo, la última edad de hielo ocurrió entre 21,000 y 11,500 años, cuando enormes glaciares cubrían gran parte de Norteamérica y Eurasia.

En divulgación y cultura popular (como la película Ice Age), se emplea indistintamente para referirse a todo el fenómeno. (Fuente Ídem).

Si consideramos los tiempos siderales (movimiento de la tierra en relación con las estrellas) estaríamos en otra dimensión espacial si la comparamos con el tiempo solar (la rotación de la tierra respecto al sol).

Nuestro planeta ha tenido cambios inherentes en su relación con el sistema solar, con nuestra galaxia y con el universo.

Todos los fenómenos cósmicos, solares, gravedad, condiciones atmosféricas y climáticas, movimientos telúricos, nacimiento y permanencia de volcanes, entre otros fenómenos naturales, determinan las condiciones y evolución de la Tierra.

Los científicos y estudiosos de los cambios en la Tierra han propuesto el cambio climático (Se refiere a cambios a largo plazo en temperaturas y patrones climáticos) como uno de los importantes factores que afectan a la humanidad.

Han escogido varios indicadores para poder medir ese cambio climático, como es el incremento de la temperatura, la pérdida y disminución de los glaciares de los polos y volcanes o cordilleras importantes, así como el aumento en el nivel de los océanos, entre los más relevantes.

Representación conceptual de un globo terráqueo derritiéndose sobre arena desértica, simbolizando el calentamiento global.
Globo terráqueo derritiéndose sobre arena: metáfora visual del calentamiento.

Se han realizado miles de eventos, conferencias, reuniones de alto nivel, convenios para el seguimiento de compromisos firmados por los países, para controlar y disminuir los gases efecto invernaderos (GEI), no permitir el aumento de la temperatura global en más de 1.5 ° centígrados y lograr paliar el calentamiento de la Tierra, sin que aparentemente haya progresos importantes. En 1978 o 1979, asistí a un evento en Fort Collins, EE. UU. en donde se presentaron diversos trabajos relativos a la evolución del clima y las medidas a tomarse a nivel global. Uno de los ponentes presentó un video controversial (Stop the coming ice age) en el que mostraba la evolución de la tierra y las glaciaciones que se habían presentado por millones y miles de años. Desde luego que esto causó revuelo entre los científicos, quienes hasta la fecha sostienen que el calentamiento global ha retrasado las glaciaciones, que no se podrían presentar en menos de 10,000 años. Actualmente nos encontramos, según los estudios publicados, en un periodo interglaciar, llamado Holoceno.

Para sorpresa de muchos asistentes, señaló que el calentamiento de la tierra está conduciendo a otra edad de hielo más próxima.

La explicación fue muy sencilla. Con la concentración de gases, principalmente los óxidos de carbono (CO2, CO), metano y otros, se está formando una capa atmosférica que permite el paso de los rayos solares, que se reflejan en la tierra y rebotan en esa capa, quedando atrapados en la atmósfera, conocido como el efecto invernadero, incrementando la temperatura enla tierra.

Con el paso de los siglos y milenios esa capa evitará el paso de los rayos solares y cósmicos, lo que ocasionará que la temperatura de la tierra disminuya y consecuentemente los glaciares regresarán.

Independientemente de la acción del ser humano, que actúa como un catalizador en ese calentamiento global, la tierra tiene su propia evolución dentro del sistema solar, la galaxia a la que pertenecemos y el universo, por lo que una nueva Era (millones de años), con tiempos indescriptibles y una nueva Edad (miles de años), está más próxima al conocimiento humano, por lo tanto, más comprensible.

El calor provoca la disminución de glaciares y grandes bloques de hielo que se están desprendiendo en el ártico y en la antártica.

 

Ciudad dividida: mitad desértica con tonos rojos y mitad verde con vegetación, mostrando contraste climático futuro.
Contraste urbano entre desierto rojizo y zona verde frondosa.

 

La última glaciación que hubo en la tierra fue la Glaciación Cuaternaria (Pleistoceno–Holoceno); comenzó hace unos 2.58 millones de años y continúa en forma de ciclos glaciales e interglaciares

Los GEI están provocando una capa de CO2 que cada día se haría más gruesa lo que evitará la penetración de los rayos solares por lo que empezarán las temperaturas más bajas ocasionando el regreso de las glaciaciones.

Consecuencias principales del cambio climático que afectan a la humanidad. Calentamiento global: aumento continuo de la temperatura promedio de la atmósfera y océanos.

Fenómenos extremos: olas de calor, sequías, incendios forestales, huracanes más intensos. Impacto en ecosistemas: pérdida de biodiversidad, acidificación de océanos, derretimiento de glaciares. Impacto social: inseguridad alimentaria, migraciones climáticas, afectación desproporcionada a comunidades vulnerables, especialmente niñas y niños.

Las últimas glaciaciones ocurrieron en el Pleistoceno, con su máximo hace unos 20,000 años, duraron decenas de miles de años y llegaron a cubrir hasta un tercio de la superficie terrestre. Otros estudios actuales estiman que la próxima glaciación podría ocurrir dentro de unos 100.000–130.000 años, aunque el cambio climático antropogénico está alterando estos ciclos naturales. (Cambio climático | Causas, consecuencias y soluciones – ES | Greenpeace España)

 

Desprendimiento masivo de hielo glaciar en primer plano, con un glaciar de fondo visiblemente reducido por el retroceso, mostrando la pérdida de hielo polar.
Un glaciar se desprende mientras otro, al fondo, mengua. Ambas son señales visibles de la rápida reducción de las masas de hielo del planeta.

 

El calor provoca la disminución de glaciares y grandes bloques de hielo que se están desprendiendo en el ártico y en la antártica

La última glaciación que hubo en la tierra fue la Glaciación Cuaternaria (Pleistoceno–Holoceno); comenzó hace unos 2.58 millones de años y continúa en forma de ciclos glaciales e interglaciares. El último máximo glacial se dio hace 20,000 años, cuando enormes capas de hielo cubrían Norteamérica, Europa y Asia.

Cada ciclo glacial duraba entre 80,000 y 100,000 años, seguido de períodos interglaciares más cálidos de unos 10,000–20,000 años.

Durante el último máximo glacial, el hielo cubrió aproximadamente un tercio de la superficie terrestre. El hielo alcanzaba hasta 3 km de espesor en Groenlandia y Canadá. Gran parte de Europa del Norte, Siberia y América del Norte estaban bajo hielo, mientras que los desiertos se expandían en zonas más cálidas.

La corriente científica que prevalece, contraria a la que el investigador de Fort Collins sostenía, es que el Cambio climático antropogénico, por el aumento de CO2 está alterando los ciclos naturales, lo que podría posponer o incluso impedir la próxima glaciación, ¿o acelerarla? Respecto al Impacto ecológico, aunque una nueva glaciación parece lejana, la actual crisis climática representa un riesgo inmediato mucho mayor que un futuro período glacial. En una perspectiva histórica, las glaciaciones han moldeado paisajes, ecosistemas y migraciones humanas, por lo que comprenderlas ayudaría a contextualizar los desafíos actuales.

Los testimonios que tenemos en el país son muy alarmantes. Son los glaciares que existían en los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl y el que está en vías de desaparecer en el Citlaltépetl o Pico de Orizaba (que en realidad está con mayor superficie en Puebla que en Veracruz) donde hay pequeños relictos por derretirse en el año 2030.

De acuerdo con estudios de la Universidad Veracruzana (www.uv.mx) la formación original de los glaciares mexicanos se desarrolló en las cumbres más altas (por encima de 5,000 m) durante el Pleistoceno y se mantuvieron gracias a las bajas temperaturas y la acumulación de nieve.

Hasta mediados del siglo pasado, el Popocatépetl, Iztaccíhuatl y Citlaltépetl tenían glaciares activos y visibles.

Sin embargo, ha habido un retroceso acelerado. En el Popocatépetl, los glaciares fueron declarados extintos en el año 2000 debido al aumento de temperatura y la actividad volcánica; en el Iztaccíhuatl, el glaciar Ayoloco desapareció en 2018, con una placa conmemorativa que recuerda su extinción; en el Citlaltépetl (Pico de Orizaba), los glaciares aún existen, pero se encuentran en rápida desaparición y se estima que podrían extinguirse hacia 2030.

El impacto de la pérdida de glaciares afecta la disponibilidad de agua en comunidades cercanas, la biodiversidad de alta montaña y la memoria cultural ligada a estos volcanes.

Las principales características físicas de estos glaciares según la UNAM (www.unamglobal.unam.mx), contaban con una extensión original que cubrían varias decenas de hectáreas en las cumbres, aunque nunca fueron tan extensos como los de latitudes altas.

Su espesor podía alcanzar decenas de metros de grosor, especialmente en el Citlaltépetl, el volcán más alto de México (5,636 m).

La temperatura en la criósfera mexicana dependía de temperaturas bajo cero en las cumbres; el aumento de 1–2 °C en las últimas décadas ha sido suficiente para acelerar su retroceso.

 

 

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Autor:

Juan José Agustín Reyes Rodríguez

*Ing. Agr. Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo; candidato a Doctor en Recursos Naturales por la Universidad de Michigan, EE. UU.; exfuncionario público y asesor en recursos naturales, ambiente y desarrollo.

 

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