“Que se escuche bien: ¡Llegamos al gobierno para dar continuidad y profundizar la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México!”
Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México.
Zócalo Capitalino, Ciudad de México | 06 de diciembre de 2025 | Conmemoraciones
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se dirigió este sábado a una multitud que, según cifras oficiales, superó las 600 mil personas congregadas en el Zócalo capitalino y calles aledañas, para conmemorar los siete años del inicio del movimiento que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia.
En un discurso de más de una hora, la mandataria realizó un amplio balance de su primer año de gobierno y del llamado “primer piso” de la administración anterior, delineando lo que denominó el “Segundo Piso de la Transformación”, con énfasis en la consolidación de programas sociales, la soberanía energética, la reforma laboral y un nuevo sistema de salud universal. El acto, de tono celebratorio y reivindicativo, también sirvió como una enérgica refutación a las críticas de la oposición y medios internacionales.
Un balance económico y la defensa del modelo
El Zócalo, teñido de morado y blanco bajo un cielo parcialmente nublado, vibró desde temprano con consignas y música. El ambiente era festivo, pero con un trasfondo de reafirmación política palpable. Cuando la presidenta tomó el podio, tras los gritos de “¡No estás sola!” provenientes de la plaza, su tono fue calmado pero firme, midiendo cada pausa para dar peso a los datos que presentaría.
Sheinbaum dedicó la primera parte de su intervención a defender el modelo económico de la “Cuarta Transformación”, contrastándolo con lo que llamó “36 años de neoliberalismo”. Con un ritmo pausado y pedagógico, fue desglosando cifras que, según dijo, demuestran la viabilidad de un camino distinto. El peso de sus palabras no estaba solo en los números, sino en la intención de derribar, uno por uno, lo que calificó como “mitos” económicos del pasado.
“Por ejemplo, durante años nos repitieron que ‘si aumentaba el salario, iba a haber inflación, devaluación y no íbamos a tener inversión’. Ese mito se cayó. En realidad, querían mantener bajos los salarios para aumentar las riquezas de unos cuantos, pero hemos demostrado que es posible crear empleos con mejores salarios”. -Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México
La cita funcionó como un núcleo de contraste, un recurso retórico para oponer la narrativa actual a la de administraciones anteriores. Tras ella, la presidenta enumeró los indicadores: el salario mínimo pasará a 315 pesos diarios en 2026, la inflación se ubica en 3.57%, la Inversión Extranjera Directa marcó un récord histórico y el peso se mantiene estable. La mención de cada dato era coreada con aplausos por sectores de la plaza, especialmente cuando se refirió a la creación de empleos y la reducción del desempleo al 2.6%. Bueno, en realidad, más allá de las cifras, lo que buscaba era transmitir una sensación de estabilidad lograda contra todos los pronósticos.
Datos Destacados:
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El salario mínimo tendrá un incremento del 154% acumulado entre 2018 y enero de 2026, llegando a 315 pesos diarios.
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La Inversión Extranjera Directa alcanzó un récord histórico en el tercer trimestre de 2025, con más de 40,000 millones de dólares.
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La tasa de desempleo en México es del 2.6%, una de las más bajas a nivel mundial.

Los pilares del “Segundo Piso”: Salud, educación y soberanía
El discurso tomó entonces un cariz más programático. Sheinbaum delineó lo que parece ser la columna vertebral de su administración: una profunda reforma al sistema de salud. Con detalle técnico pero accesible, explicó la implementación de los “Protocolos Nacionales de Atención Médica” –que estandarizan tratamientos y compras de medicamentos– y el funcionamiento de las “Rutas de la Salud” para distribución. El anuncio más concreto, sin embargo, vino después.
“El próximo año vamos a iniciar una credencialización de todas y todos los mexicanos al Sistema de Salud Universal. Con ella, cada mexicano y mexicana sabrá a qué Centro de Salud y hospital le corresponde su atención”. -Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México
Esta frase, pronunciada con énfasis y seguida de un aplauso sostenido, tuvo la función de anunciar un próximo paso tangible. No era una promesa abstracta, sino un proceso identificable para cualquier ciudadano. La meta, dijo, es que en unos dos años se pueda acceder a cualquier institución de salud, independientemente de la derechohabiencia. La descripción del plan fue clara, alejada de tecnicismos incomprensibles, apelando a una necesidad cotidiana.
El tema educativo fue el siguiente. La presidenta, formada en el ámbito académico, habló con particular convicción. Anunció la expansión de la cobertura en preparatorias y universidades públicas, con la creación de decenas de miles de nuevos lugares y la incorporación de carreras como Inteligencia Artificial en los tecnológicos. El ambiente en la plaza se calentaba, y los gritos de “¡Presidenta!” se colaban entre párrafo y párrafo, especialmente cuando citó a Mandela y a “las maestras y los maestros”.
La soberanía fue otro eje articulador. Sheinbaum dedicó tiempo a detallar la recuperación de empresas energéticas como Pemex y CFE, la construcción de trenes como el Maya, el Interoceánico y nuevas conexiones, y la trascendental reforma a la Ley de Aguas Nacionales. Aquí, el tono se tornó más solemne, vinculando cada logro con una idea de independencia nacional recuperada.

Réplica a las “realidades virtuales” y reivindicación ética
Quizás la sección más combativa del discurso llegó tras la hora de intervención. Con la voz un tanto más grave pero sin perder la calma, la presidenta enumeró lo que llamó “mentiras” y “realidades virtuales” construidas por sus adversarios. Fue un catálogo de refutaciones punto por punto: la acusación de que México es “menos democrático”, la de ser un gobierno “represor”, la de no apoyar a los jóvenes o de estar vinculado con la delincuencia.
Cada negativa era contundente. Para la acusación de falta de democracia, recordó el “fraude de 1988” y el “desafuero de López Obrador”. Para la de represión, citó los casos de “Atenco y los maestros” en épocas anteriores. Los datos duros vinieron al hablar de seguridad: “Del 2018 a la fecha, los homicidios se han reducido en 34 por ciento”, afirmó, contrastándolo con un aumento del 250% durante el sexenio de Felipe Calderón. Esta sección no solo cumplió la función de contraste, sino de contextualizar la narrativa actual dentro de una lucha histórica que, según su relato, su gobierno representa.
La conclusión, sin embargo, no fue de ataque, sino de principios. Sheinbaum entró en un terreno más filosófico, hablando del “Humanismo Mexicano” y la “Austeridad Republicana”. Invocó a Juárez y su “justa medianía”, en lo que pareció un guiño a críticas internas sobre el estilo de vida de algunos funcionarios. Fue un llamado a la coherencia ética, a no repetir los vicios del “viejo régimen”. El cierre, emotivo y cargado de simbolismo, con vivas a la patria, los pueblos originarios y los migrantes, buscó unir el proyecto político con la tradición histórica nacional.

En Breve:
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó un balance positivo del primer año de su gobierno y de los siete años del proyecto de la Cuarta Transformación, destacando cifras económicas, avances en programas sociales y obras de infraestructura. Anunció el inicio en 2026 de la credencialización para un Sistema de Salud Universal y la expansión de la oferta educativa pública. Refutó categóricamente las críticas sobre democracia, seguridad y libertades, enmarcándolas como “mentiras” de la oposición. El discurso reafirmó la continuidad y profundización del proyecto político heredado, con un fuerte énfasis en la soberanía nacional y una ética de austeridad republicana.
¿Coinciden los datos con su percepción de la realidad nacional?
Fuente oficial: Discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, difundido por la Presidencia de la República | Cobertura Presidencial de Voces del Periodista
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| Redacción
Voces del Periodista Club de Periodistas de México A.C. | Por la Libertad de Expresión desde 1952 |
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