
Desde que Trump, tras asumir el segundo el segundo mandato el pasado 20 de enero, comenzó con sus idas y venidas, guerras de palabras e intimidaciones respecto a las tarifas a sus principales socios comerciales (México, Canadá y China) y a otros países.
La Casa Blanca reiteró la víspera que las agresivas tarifas entrarían en vigor este miércoles, aunque todavía se desconocen muchos detalles, quizá incluso para el propio Trump.
No obstante, se dice que el mandatario tiene un plan concreto que revelará a partir de las 16:00 hora local ET en una ceremonia en el Jardín de las Rosas de la mansión ejecutiva, cuando entrarán en vigor “inmediatamente” los aranceles.
Para los observadores, el consumidor de Estados Unidos se encuentra contra las cuerdas por una situación económica que todavía no acaba de estabilizarse y sigue golpeando sus bolsillos. Por lo tanto -advierten- los aranceles anunciados podría ser el tiro de gracia.
Desde que comenzó su segundo mandato Trump ha gobernado a través de órdenes ejecutivas y con el tema de la imposición de gravámenes como solución universal a casi cualquier problema, apuntan medios locales.
Hay nerviosismo en esta etapa. Los mercados se vapulean una y otra vez. Sin embargo; el asesor comercial de Trump Peter Navarro opinó el domingo a Fox News que los aranceles del presidente generarán seis billones de dólares en ingresos en la próxima década.
A juicio del funcionario, ello representaría el mayor aumento de impuestos en la historia de Estados Unidos.
Navarro quiso alejar las preocupaciones y dejar el mensaje de que “los aranceles son recortes de impuestos, son empleos, son seguridad nacional (…) los aranceles son excelentes para Estados Unidos. Harán que Estados Unidos vuelva a ser grande”, subrayó.
Pero la mayoría de los economistas insisten en que los aranceles los pagarán aquí las empresas y los consumidores estadounidenses en forma de precios más altos en los bienes importados.
Una simulación de Moody’s la escalada de la guerra comercial acabaría con 5,5 millones de puestos de trabajo, elevaría la tasa de desempleo al siete por ciento y provocaría una caída del Producto Interno Bruto.
Antes del denominado “Día de la Liberación”, las acciones estadounidenses cayeron con fuerza-reseñaron reportes de prensa-, mientras los inversores siguen los acontecimientos con cautela.
oda/dfm
Prensa Latina 02.04.2025