Conciencia, responsabilidad y valentía cubana en la crisis de los cohetes

 

1792791295288

La Crisis de los Misiles de Cuba de 1962 marcó la historia de la isla, entre la amenaza nuclear, la tensión con Estados Unidos y el reclamo de soberanía.

edf7f590 0eef 4398 8009 013194fcfbe3
Conciencia, responsabilidad y valentía cubana en la crisis de los cohetes

Cuando el 22 de octubre de 1962 el presidente John F. Kennedy hace su famoso anuncio y establece la cuarentena, que posteriormente se convirtió en el actual bloqueo económico, comercial y financiero que ya lleva 65 años de vigencia, las unidades militares de la isla caribeña estaban desplegadas desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, listas para el combate, con mucho conocimiento de causa, profusa información y clara conciencia patriótica y revolucionaria.

Nadie estaba engañado y todos conocían al detalle las causas por las que estaban en la trinchera y las posibilidades de morir. La única manera de preservar las conquistas, independencia y libertad era haciendo lo que hacían, a pesar de que la isla incluso podría desaparecer del mapa si había un ataque nuclear.

e7d63bcd 25a5 4086 a88d 8369b3d512c9
Conciencia, responsabilidad y valentía cubana en la crisis de los cohetes

Era asombrosa la conciencia, responsabilidad y valentía de aquella joven generación dispuesta a darlo todo.

Hubieran dado el alma porque algún periodista honesto de Estados Unidos los hubiera visitado y no mintieran cuando constataran por ellos mismos la alta moral combativa de aquellos muchachos, el pensamiento martiano y fidelista que les llenaba el pecho y un patriotismo que solamente se vio y vivió en Cuba en las guerras de independencia.

Fueron momentos épicos dignos de ser recordados en cada instante porque en este continente nunca hubo un desborde de patriotismo. de esos kilates, y los primeros sorprendidos fueron los propios gobernantes estadounidenses, que no esperaban aquella actitud heroica.

Todos los matutinos que se seguían haciendo en medio de la crisis con las lecturas de los diarios y los discursos de Fidel, los terminaban con la misma frase: “Compañeros, quien esté de acuerdo en luchar por la patria, que se quede aquí, y el que por cualquier motivo no pueda, que se vaya tranquilo y sin remordimientos, porque ya dio bastante y nunca será considerado un traidor ni un cobarde”. Jamás se fue alguien, y las compañías cerraban la charla con un estruendoso ¡Patria o Muerte, Venceremos!

Es importante insistir en esto: que los combatientes sabían los peligros que corrían, la posibilidad de que el cielo se nublara de bombarderos de Estados Unidos, y de que incluso Cuba se convirtiera en una Hiroshima o Nagasaki, pero nadie jamás flaqueó.

El patriotismo era muy grande, el fidelismo inmenso, y el antimperialismo los convertía en gigantes de la historia. Se sentían vencedores y realmente lo eran por el solo hecho de enfrentarse en condiciones muy desventajosas en términos de poder de fuego a los buques de guerra, los portaviones, naves de la VI y VII Flota y del Comando Sur, y lamentablemente hasta fragatas y destructores de algunos países hermanos entonces sometidos a Washington que, en comparsa con la Organización de Estados Americanos (OEA), participaron en la cuarentena frente a nuestras costas.

d312ab6e 0e83 4bb4 9b63 f1068f067f23
Conciencia, responsabilidad y valentía cubana en la crisis de los cohetes

Probablemente, en toda la historia de este continente, nunca se había dado un acto de heroísmo y abnegación de un pueblo como el cubano durante la Crisis de Octubre.

Uno de los días más duros fue el sábado 26, cuando la antigua URSS comenzó a flaquear sin darle participación a Cuba en las negociaciones con Estados Unidos, y se recrudecieron las contradicciones nuestras con Moscú y el enfrentamiento con Washington, que no aceptaron los cinco puntos planteados por Fidel para buscar una salida negociada a un conflicto provocado por las agresiones yanquis y, en particular, el Plan Mangosta, que preveía la invasión militar directa del Pentágono a la isla.

El justo derribo del avión espía U-2 el domingo 27 tensó más aún la situación y siempre Cuba defendió las razones que nos llevaron a hacerlo, y rechazar el falso argumento de que fue un acto desesperado.

Todo lo contrario. Fue un legítimo acto de defensa de la soberanía, dignidad y de seguridad nacional, y así lo reconoce el Derecho Internacional.

No es posible ocultar el disgusto, que aún les duele a los cubanos como si hubiese ocurrido ayer, por la exclusión de Cuba en la malísima decisión de retirar los cohetes y llegar a acuerdos con Estados Unidos sin tomar en cuenta su punto de vista. Muchos de quienes estuvieron en el frente lloraron y respaldaron enérgicamente la posición de Fidel de rechazar y criticar al gobierno y partido soviéticos por su decisión unilateral.

Fue una injusticia y un error muy grave de Moscú, y se dijo con el corazón en aquel momento, sin dejar de ser nunca gran admirador de la Revolución Bolchevique.

La suma de errores de la dirección soviética de la época, incluidos no haber firmado un tratado militar con Cuba, ocultar la instalación de los cohetes en lugar de hacerlo público —que, dicho sea de paso, Cuba no los solicitó, aunque lo aceptó en su derecho a defenderse—, no explicar que no se trataba de un movimiento militar ofensivo, sino del derecho de defensa, no darles participación en el retiro de los misiles y, en particular, no apoyar los cinco

Puntos de la dignidad planteados por el Comandante en Jefe, los cuales resumo brevemente: 1) el cese del bloqueo económico, 2) de los vuelos espías, 3) de las actividades subversivas, los ataques piratas, 4) las violaciones del espacio aéreo y 5) la retirada de la base naval de Guantánamo, están en el origen de los problemas que sufre Cuba desde entonces hasta hoy con el cruel bloqueo.

e9db6265 227c 4f15 99e0 ea71f8ab9973
Conciencia, responsabilidad y valentía cubana en la crisis de los cohetes

De haberse aceptado esas cinco condicionantes, quizás hoy no habría guerra económica, ni subdesarrollo, ni escaseces que han sido cada año peores, y posiblemente ni agresiones ni tantos muertos que ha padecido desde entonces por el terrorismo perpetrado desde Estados Unidos, en particular desde Miami.

Además, todo Guantánamo fuera cubano porque habrían entregado el territorio ilegítimamente ocupado por su base naval, pero, sobre todo, les hubiéramos demostrado que nuestro régimen es mejor y más humano que el de ellos, porque todo lo que no tiene, todo lo que no ha logrado, se debe en una parte muy importante al bloqueo, a esa política inhumana que hubiera podido abortarse en el mismo 1962.

Todo eso, más allá de los errores y debilidades propios que reconoce y que —como hizo la URSS con los cohetes— no deben ocultar nunca, sino exponerlos a la luz pública para poder combatirlos y vencerlos, porque su pueblo es capaz de entenderlo, pues está necesitado de superar sus deficiencias.

A tantos años de aquella hermosa y honrosa gesta, Cuba espera que algún día Naciones Unidas, que es como decir el mundo organizado, se ponga los pantalones largos frente a Estados Unidos y que este debate que lleva 34 años exigiéndole a Washington que termine el bloqueo e indemnice a sus víctimas, deje de ser pura retórica formal y se convierta en un instrumento legal que obligue a los culpables a cumplir sus acuerdos.

Comparte y mantén a tus contactos informados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *