
Vietnam pasó de la devastación de la guerra a una economía en expansión bajo el Doi Moi, superando el sueño de Ho Chi Minh.

El Vietnam 10 veces más hermoso que soñó Ho Chi Minh
Hace 81 años, apenas semanas de concluida la Segunda Guerra Mundial, y en particular la derrota de los fascistas japoneses en Indochina y el Pacífico, la revolución encabezada por Nguyen Ai Quoc (El Patriota) y organizada desde Francia en 1919, logró su gran victoria el 2 de septiembre de 1945.
Después de grandes avatares, ya entonces con el nombre de Ho Chí Minh, y casi al mismo tiempo de iniciada la segunda conflagración mundial, el Tío Ho, como le decía su pueblo, abandonó Europa y se refugió en el sur de China para organizar junto a su fiel y capacitado general Vo Nguyen Giap, el héroe de Dien Bien Phu, la Brigada de Propaganda Armada para la Liberación de Vietnam, que fue la semilla del Ejército de Liberación que derrotó a los japoneses ocupacionistas y a los colonialistas franceses.
Fue una larga guerra que, iniciada a principios de 1940, duró casi el mismo tiempo que la librada por el mundo contra el fascismo alemán de Adolfo Hitler. Ho Chi Minh, Giap, Pham Van Dong y otros muchos héroes de la patria crearon a partir de ese momento una base segura en las zonas montañosas de la frontera china y en las que divide a Laos de Vietnam, precisamente donde se encuentra la localidad de Dien Bien Phu.

Doi Moi y la transformación de la economía vietnamita
Desde esas cordilleras diseñaron la estrategia política y militar para liberar al país en una guerra de todo el pueblo, como explicara Giap su teoría en uno de los libros épicos más interesantes que ha servido de modelo de resistencia popular armada en más de una nación.
Giap, a quien pude entrevistar en varias oportunidades durante la guerra aérea de destrucción masiva de Estados Unidos contra la entonces República Democrática de Vietnam (RDV), viajó a China para encontrarse con el tío Ho e iniciar el entrenamiento táctico del ejército de liberación naciente.
Ambos, encabezando el contingente de soldados que crecía cada vez más a su paso por las aldeas, cruzaron la frontera en 1941 para iniciar la insurrección armada. La creación del Viet Minh fue fundamental para toda la acción liberadora que iniciarían sin descanso desde ese momento histórico.
Con el Viet Minh como organización rectora, unieron a diferentes grupos nacionalistas y campesinos y crearon una sólida alianza exitosa para enfrentar primero la ocupación de Japón y luego el regreso de los colonizadores franceses, hasta la victoria final en agosto que condujo a la proclamación en la plaza Ba Dinh el 2 de septiembre de 1945 de la independencia nacional.
Allí mismo se creó también la RDV, bajo el principio estratégico de Ho Chi Minh de tender puente de plata al enemigo francés que huyó hacia el sur del país y consolidar posiciones en la mitad del territorio nacional. Fue el período en el que la nación se dividió por el paralelo 17 en Norte y Sur.
La inteligencia y sagacidad del tío Ho se impusieron ante las críticas de no perseguir al enemigo y, en su lugar, consolidar el territorio ganado en el norte.
Ho Chi Minh dijo a los que presionaban para lanzarse al sur, donde ya los franceses se aliaban a Estados Unidos y ese país finalmente los reemplazaba, pues ya París no tenía fuerzas físicas militares ni morales para continuar la ocupación y Washington, por el contrario, emergía como gran potencia gracias a que la guerra hitleriana no llegó a su territorio y se estancó en Europa.

Vietnam tras la guerra y el legado de Ho Chi Minh
Ese 2 de septiembre de 1945 nació la República Democrática de Vietnam, bajo la premisa de consolidarla como base para proseguir la guerra de liberación y llegar a la reunificación de la patria, lo cual se lograría 30 años después, el 30 de abril de 1975, con la derrota total del imperialismo norteamericano, tras una guerra que se inició en 1953 con la salida de los galos.
En 1964, Estados Unidos generalizó la agresión a todo el país tras los denominados acontecimientos del Golfo de Tonkin, un trucaje del entonces presidente Lyndon B. Johnson que, como hicieron en Cuba con la voladura del Maine en la bahía de La Habana para meterse en la guerra hispano-cubana y arrebatarle la victoria por la independencia a los mambises cubanos y a los filipinos.
Allí mismo comenzó la guerra aérea de destrucción masiva contra la RDV, que tuvo etapas muy criminales como la guerra meteorológica para destruir los diques y represas e inundar a Hanói, la capital del norte.
En esa etapa, mientras tuvo fuerzas físicas y mentales para dirigir la nación, Ho Chi Minh proclamó la resistencia de todo el pueblo basada en la teoría de Giap de todo para el frente, es decir, para el sur de Vietnam, y lanzar la consigna de derrotar al agresor y construir tras la victoria un Vietnam 10 veces más hermoso.
Como corresponsal de guerra del periódico Granma, tuve el enorme privilegio de conocer personalmente al Tío Ho, entrevistar en varias ocasiones a Giap, recorrer de norte a sur todo el territorio nacional por la carretera costera número uno, participar junto a Giap en el desfile de la victoria, ser el único corresponsal extranjero al que se le permitió visitar la embajada de EEUU intacta tras la huida del embajador Graham, y en la recepción en el Palacio Nacional en la ceremonia de proclamación del cambio de nombre de Saigón por el actual de ciudad Ho Chi Minh.
Hoy podemos decir con entera alegría que la consigna del Tío Ho de crear un Vietnam 10 veces más hermoso ha sido hartamente superada, y él debe de estar muy orgulloso de ese pueblo noble y valiente que ha logrado hacerlo en un tiempo históricamente breve.

Fue una larga guerra que, iniciada a principios de 1940, duró casi el mismo tiempo que la librada por el mundo contra el fascismo alemán
Su éxito principal radica en la conducción de su partido comunista, que aplicó con un pragmatismo revolucionario y patriótico una estrategia económica nacionalista de cambios profundos, denominada Doi Moi (renovación), que ha colocado a la nación entre las más desarrolladas de la periferia sur.
La trascendencia de su victoria económica está en hechos innegables, como haber salido destruida de la guerra de agresión, reunificar el país y dejar atrás los atavismos feudales, pues Vietnam nunca atravesó por el régimen burgués capitalista en todo el norte, pues en el sur, al menos en las ciudades, sí se vivieron durante la ocupación rasgos del capitalismo.
Respecto al camino elegido con la renovación, se reconocen nacional e internacionalmente al menos dos grandes hitos históricos que representarán la materialización de los objetivos estratégicos del país:
Para 2030, con motivo del centenario de la fundación del glorioso Partido Comunista de Vietnam, el país se convertirá en una nación con una industria moderna y un nivel de ingresos medio-alto; y para 2045, coincidiendo con el centenario de la fundación de la República Democrática de Vietnam, Vietnam será un país desarrollado, de altos ingresos, próspero y feliz», sin dejar de ser una nación socialista basada en los principios morales, éticos e ideológicos de su gran fundador, Ho Chi Minh.

