EL PRECIO DEL CAOS
La guerra que nadie declaró ya tiene epicentro
TRUMP APUNTA A MÉXICO: DEL DIÉSEL AL CAÑONAZO

En nuestra edición anterior, la 534, titulamos: Alarma Mundial. Pánico a la tecnología asesina. La guerra que nadie declaró.
No nos equivocamos. Siete días después, el 22 de septiembre, esa guerra encontró su epicentro. Y tiene nombre: México.
En la tribuna más alta del planeta, la Asamblea General de la ONU en su 81 periodo, el presidente Donald Trump no improvisó. Leyó una sentencia. Con la frialdad de un fiscal y la soberbia de un emperador, declaró que México es “el epicentro de la violencia de los cárteles”.
No fue una crítica. Fue una declaratoria. “Es inaceptable para Estados Unidos compartir una frontera de 2 mil millas con un territorio dominado por los cárteles. México tiene que retomar el control de su terreno ante los enemigos de la humanidad”, dijo.
Los bautizó como “el ISIS del hemisferio occidental”, los elevó a la categoría de “enemigos de la humanidad” y recordó que desde 2025 son organizaciones terroristas para Washington. Presumió, como quien presume cosecha, 70 ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico y 234 muertos extrajudiciales.
Y luego, la puñalada con guante de seda: “Me enorgullece decirles que tenemos una muy buena relación con el gobierno mexicano”.
Así opera el imperio. Te abraza en público y te pone el cañón en la sien en privado.
Pero el discurso de la ONU no vino solo. Al día siguiente, 23 de septiembre, vino el segundo frente. El energético.
Trump respaldó la propuesta de prohibir las exportaciones de diésel estadounidense para contener sus precios internos. Para el ciudadano común suena a medida interna. Para México es una amenaza a la supervivencia.
Los datos de la Agencia de Información Energética de http://EE.UU. son brutales: en junio de 2026 importamos 288 mil barriles diarios de diésel gringo, 10% más que un año antes. Esas importaciones cubren más del 40% de la demanda nacional.
Si Washington cierra la llave, no se para una gasolinera. Se para el país. Se paran los tractores, los camiones de abasto, las plantas eléctricas. Lo hemos advertido en estas páginas hasta el cansancio: las reservas probadas de crudo cayeron 60% en 20 años, de 14 mil a menos de 6 mil millones de barriles. Nos quedan para 9 años. Y seguimos sin política de almacenamiento estratégico porque en la administración pasada se bloqueó la inversión privada en Tuxpan y en cavernas de gas.
Pero la pregunta que se hace, ¿cuál es el destino del petróleo mexicano que se refina en la refinería deer park es de propiedad mexicana, y refina diesel con petróleo mexicano, Que pasara con ese diesel?
El destino y control de ese combustible depende completamente de las leyes de los Estados Unidos. Aunque Pemex es propietaria al 100% de la refinería Deer Park y procesa petróleo crudo mexicano, el complejo opera bajo el marco regulatorio y legal de la Unión Norteamericana.
El diésel producido pasa por la siguiente realidad operativa y comercial:
1. La mayor parte se vende en EE. UU.
Aunque pertenece a México, físicamente la refinería no envía de manera automática todo su combustible a territorio mexicano. Deer Park produce aproximadamente 120,000 barriles diarios de diésel, pero la gran mayoría se comercializa dentro del mercado estadounidense o mediante contratos internacionales preexistentes. Solo una pequeña fracción llega a México, y cuando lo hace, entra legalmente bajo la figura de importación.
2. El riesgo de restricciones de Washington
Debido a que la planta está en Texas, cualquier orden o veto de exportación que dicte el gobierno de EE. UU. aplica también para Deer Park. Si Washington decide restringir o prohibir las exportaciones de diésel para proteger su propio mercado interno:
• El diésel se tendrá que quedar en EE. UU.: Pemex no tendría autorización legal para mover esa molécula hacia México.
• Impacto operativo: La refinería se vería obligada a reducir su procesamiento de crudo o acumular inventarios al perder sus mercados internacionales.
3. La postura de México
Ante el riesgo de un freno comercial, el Gobierno de México (a través de la presidenta Claudia Sheinbaum) ha señalado que el país cuenta con mayor fortaleza energética gracias a la producción de la refinería Olmeca en Dos Bocas y la modernización del Sistema Nacional de Refinación, afirmando que se busca mantener un flujo comercial integrado y dialogar con las autoridades estadounidenses para evitar afectaciones en las cadenas productivas.
La energía no es una mercancía. Es soberanía.
Y aquí es donde se juntan los tres hilos que este periodista lleva 31 años denunciando en Voces del Periodista.
Uno, el militar. Ya invadieron el discurso. Primero fueron las lanchas. A principios de este año fue Venezuela, con la extracción de Maduro para llevarlo a juicio en http://EE.UU. ¿Mañana será un dron sobre Sonora?
Dos, el económico. El T-MEC se ha convertido en un instrumento de chantaje. Hoy es el diésel. Ayer fue la amenaza de invocar el Capítulo 32 de Seguridad Nacional si México mete a Huawei en la Agencia de Transformación Digital. Mañana será cualquier cosa.
Tres, el político. La Casa Blanca lo dijo sin pudor después de la ONU: “si México no actúa, Washington se verá obligado a hacerlo”. Esa frase, en lenguaje diplomático, no es presión. Es ultimátum.
¿De qué lado estamos? Del lado de México. Siempre.
No defendemos cárteles. Los combatimos con más fuerza que nadie porque son el cáncer que desangra al pueblo. Pero no aceptamos que el combate al crimen sea la coartada para perder el territorio, para perder la energía y para perder la dignidad.
Claudia Sheinbaum tiene que responder con cabeza fría y columna vertebral: con reservas estratégicas ya, con diversificación energética ya, con una postura firme en la ONU que diga: México no es epicentro del crimen, es epicentro de la resistencia de América Latina.
Esta es la guerra que nadie declaró, hermano lector. Y ahora tiene nuestra dirección.
Nosotros, desde este rincón de Filomeno Mata 8, seguiremos arando. Aunque nos quieran cerrar la llave del diésel, aunque nos quieran poner ojos rojos de robot, aunque nos declaren enemigos.
Porque Voces del Periodista no nació para aplaudir imperios. Nació para defender a México.

