La pornografía en la historia de Internet

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Otredades 15 de junio 2026 

Por José Sobrevilla

Gran parte de la tecnología que hoy usamos en internet —aunque usted no lo crea— fue financiada y perfeccionada por la industria pornográfica. Secreto a voces es que el contenido para adultos ha actuado históricamente como el principal laboratorio de pruebas para el desarrollo de la infraestructura digital del mundo. Antes, en los ochenta, lo usual era ver a hurtadillas las revistas impresas para caballeros; pero después de que surgieron las páginas web con imágenes, los primeros usuarios de las redes sociales ya buscaban contenido erótico. Las primeras imágenes fueron creadas mediante combinaciones de letras y símbolos de texto tanto en computadoras universitarias como en militares, pero ya a finales de los ochenta, los usuarios utilizaban los módems para conectarse a servidores privados.

¿Alguien recordará foros como Rusty and Eddies, creados el 11 de mayo de 1987, y que se hicieron famosos por permitir el intercambio (muy lento) de imágenes pixeladas y llegaron a tener 14 mil suscriptores en EE. UU., Canadá y Europa? Después, en los albores de internet, los grupos de noticias se inundaron de contenido para adultos y, para mediados de los noventa, se estimaba que una parte masiva de los datos que circulaban por la red eran archivos de imágenes divididos en códigos de texto que los usuarios debían ensamblar manualmente.

La exbailarina Leah Nicole Manzari, mejor conocida como ‘Danni Ashe’, llegó a fundar “Danni’s Hard Drive” en 1995, uno de los primeros sitios web de pago en la historia, con el que alcanzó a facturar millones de dólares anuales y, según se ha documentado, a consumir más ancho de banda que varios países centroamericanos juntos. Los bancos tradicionales —al principio— no querían procesar tarjetas de crédito para el porno, lo que obligó a la industria a desarrollar sistemas independientes de verificación de identidad, cobros recurrentes y encriptación segura. Así, el comercio electrónico moderno (incluyendo plataformas como Amazon) heredó estas tecnologías, y el dominio ‘sex.com’ se convirtió en la propiedad digital más codiciada, desatando intensas batallas legales que ayudaron a definir las leyes de propiedad de dominios en internet.

La vida continuaba y la tecnología también. Desde los noventa se empezaba a trabajar en el streaming, esa tecnología que permite transmitir y consumir contenido multimedia (audio y video) en tiempo real a través de Internet. La llegada del internet de banda ancha cambió las reglas del juego: las fotos estáticas murieron y el video en tiempo real tomó el control, llegando la era de los “tube sites” y, —siguiendo el modelo YouTube— nacieron plataformas como ‘Pornhub’, ‘XVideos’ y ‘YouPorn’, migrando el modelo de negocio de las suscripciones a la publicidad masiva; y, para que millones de personas vieran videos al mismo tiempo sin interrupciones, la industria del porno perfeccionó la compresión de video (el formato Flash y luego HTML5), pero también lo hicieron las redes de distribución de contenido.

MindGeek, empresa tecnológica y compañía matriz de plataformas de entretenimiento para adultos, considerada la más grande del mundo, llegó a incluir sitios como Pornhub, que fue adquirida en 2023 por el fondo de capital privado canadiense “Ethical Capital Partners”, misma que cambió su nombre a «Aylo» en agosto de 2023; y, según documenta researchgate.net, esta corporación canadiense comenzó a comprar discretamente casi todos los sitios web eróticos importantes del mundo, monopolizando así el tráfico global de internet y transformando el porno en una maquinaria corporativa masiva; con ello, los grandes estudios entraron en crisis por la gratuidad, y hubo que dar paso a la descentralización.

Así llegaron las “OnlyFans” (plataformas de contenido por suscripción donde los creadores publicaban fotos, videos y transmisiones en vivo para sus seguidores), así como las plataformas de “micromecenazgo” (sistema de financiación colectiva, ‘crowdfunding’, en el que muchas personas aportan pequeñas cantidades de dinero para apoyar proyectos creativos, sociales o empresariales); los creadores de contenido descubrieron que podían vender directamente a sus seguidores sin depender de productoras, democratizando los ingresos, y otorgando mayor control a los actores sobre su propio cuerpo, cambiando la economía de la web erótica hacia el formato de suscripción personalizada.

Los sitios de camming (cámaras web y chats en vivo) impulsaron el desarrollo de tecnologías de transmisión de video interactivo bidireccional y de baja latencia (tiempo que tarda un paquete de datos en viajar de un punto a otro). Hoy en día, las herramientas de videollamada corporativa (como Zoom o Teams) se benefician de los avances en la estabilidad de la red desarrollados originalmente para chats eróticos.

¿Qué debe la web de hoy a la industria porno?

En el comercio electrónico, nada menos que la creación de pasarelas de pago seguro y cargos mensuales automatizados; en streaming de video, haber sido pioneros en protocolos de compresión de datos para evitar el almacenamiento en búfer. En banda ancha, la demanda de videos de mayor calidad llegó a presionar a las teleoperadoras para la implementación de la fibra óptica. En publicidad digital, el haber sido pioneros de las ventanas emergentes (pop-ups), banners dinámicos y marketing de afiliados; y en ciberseguridad el desarrollo de marcas de agua digitales para proteger derechos de autor y evitar las filtraciones.

Las redes sociales y los delitos sexuales

Nadie lo duda. Las redes sociales llegaron a transformar la comunicación humana creando nuevas modalidades para la comisión de delitos sexuales; porque han sido utilizadas para el ‘grooming’ (práctica de abuso en la que un adulto busca ganarse la confianza de un menor para explotarlo sexualmente); la ‘sextorsión’ (delito digital donde el agresor utiliza material íntimo de la víctima para chantajearla); explotación sexual infantil; la difusión no consentida de contenido íntimo; trata de personas y diversas formas de violencia sexual facilitadas por algoritmos, perfiles falsos y mecanismos de recomendación.

En América Latina, uno de los casos más emblemáticos de violencia sexual digital fue el sufrido por la poblana (Huauchinango) Olimpia Coral Melo, quien, cuando adolescente, le difundieron sin su consentimiento un video íntimo a través de internet y redes sociales, provocándole graves afectaciones psicológicas y sociales. Su lucha derivó en la llamada “Ley Olimpia” (conjunto de reformas que reconocen la violencia digital y sancionan la difusión no consentida de contenido sexual); ya como activista de derechos humanos, ella misma denunció a múltiples grupos en redes sociales que compartían miles de fotografías y videos íntimos de mujeres sin autorización.

Investigaciones periodísticas han documentado que en grupos de Facebook, Telegram, WhatsApp y otras plataformas, estudiantes compartían mágenes íntimas obtenidas de sus compañeras sin consentimiento. Universidades de estados como Yucatán, Puebla, Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León han sido donde se han encontrado más casos y donde existen mayores denuncias. En algunos grupos llegaron a encontrarse miles de fotografías y cientos de videos de mujeres y algunas de las investigaciones derivaron en procesos penales por violencia digital y delitos contra la intimidad sexual.

La entonces Procuraduría General de la República, hoy Fiscalía, y diversas dependencias estatales han documentado múltiples casos en los que agresores sexuales contactaban a menores mediante Facebook, Instagram y videojuegos en línea. El patrón siempre era el mismo: perfiles falsos, generación de confianza emocional, solicitud de fotografías íntimas y chantaje o encuentros físicos. Prácticas que internacionalmente son conocidas como ‘grooming’ y constituyen una de las formas más frecuentes de violencia sexual digital contra menores.

Facebook, Instagram y aplicaciones de mensajería han sido utilizados para reclutar mujeres y adolescentes con ‘falsas ofertas laborales’ o ‘sentimentales’. Desgraciadamente, México ha sido uno de los países donde las organizaciones criminales han incorporado herramientas digitales para captar víctimas de explotación sexual. Algunos estudios sobre redes criminales de trata en nuestro país, han documentado la relevancia creciente de las plataformas digitales en los procesos de captación y control. Ver video (SociodigitalTV y @SobrevillasProductions).

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