SOBRE EL PERDÓN POLÍTICO EN LA HISTORIA

SOBRE EL PERDÓN POLÍTICO EN LA HISTORIA

ROBERTO RIVES SÁNCHEZ*

23 JUNIO 2026

Dicen los historiadores que, hace unos 7 mil años, la humanidad transitó de la barbarie a la civilización, distintos pueblos en el planeta dejaron el nomadismo para construir la vida citadina. En la ciudad se edificaron el palacio y el templo, lugares donde se estableció la autoridad y gobierno, el rey o faraón, y los supremos sacerdotes, en auxilio de ellos los escribas y la escritura, de leyes, convenios, tratados, concesiones; todos buscaron el agua como recurso vital, ríos, lagos, algunos fueron bendecidos con bosques, metales, flora y fauna como base de la supervivencia económica, familiar y social; las carencias las superaron con el afán de riquezas, ambición de poder, mayor dominio territorial, con lo que empezó la milenaria carrera humana por la expansión.

Los sumerios fundaron sus primeras ciudades Uruk, Eridú (lugar del Edén bíblico), a la vuelta de los siglos se extendieron a lo largo de los ríos, sometieron poblados hasta que el rey de Kish, Sargón, se rebeló y asumió el dominio sumerio rebautizado como Acadio. Hacia el año 2,000 aC, los babilonios hicieron lo propio, Babilonia fue la ciudad más cosmopolita de entonces, sus relaciones comerciales por se extendían por el mundo conocido; sometieron pueblos del norte de Mesopotamia como Asiria, la que una vez que logró capacidades y poderío militar paso a forjar un nuevo Imperio, con capital en Nínive, sede de la biblioteca más grande hasta entonces conocida y gracias a la cual sabemos algo de la vida antigua. Al otro lado del Éufrates, a lo largo del río Nilo floreció otro Imperio, el egipcio, que se extendió por la franja oriental de África, y en algún momento incursionó hasta la Turquía de hoy. Su cultura fue la fuente del saber griego.

En Asia meridional, en la India sus pueblos desarrollaron sus propias instituciones y cultura, prácticamente se extendieron por todo ese subcontinente. Hacia el Lejano Oriente, en China, después de la Era de augustos y emperadores, se forjó la época dinástica, la Xia, la Shang y la Zhou (2000 años aC,) que de tener tres pequeños reinos territoriales, con los siglos iniciaron conquistas militares y dominaron pueblos vecinos, cruzaron desiertos hasta alcanzar el Himalaya y someter el Tibet del Dalai Lama (siglo XX).

Hace unos 2500 años, alrededor del Mediterráneo llegó la influencia de grandes reinos griegos, romanos, cartagineses, persas; cada uno con su propia historia de fundación de ciudades, crecimiento en base a la lucha con otros pueblos vecinos y aledaños; primero se enfrentaron persas y griegos, la victoria de Alejandro Magno llevó la cultura al Oriente, hasta la India; la derrota de Cartago por las legiones romanas llevó las instituciones, leyes y actividades por Europa, donde fue necesario someter a numerosos pueblos llamados germánicos, como los galos y bretones. El César llevó la romanización como sinónimo de progreso a esas regiones y pueblos que así pudieron superar sus condiciones primarias.

En tres milenios los pueblos civilizados habían logrado un progreso notable en términos de tecnología, conocimiento del planeta y del cosmos, de técnicas de producción, como fundición y aleación de metales, cerámica, conserva de alimentos, construcción de embarcaciones, instrumentos de medición y orientación, la brújula, el alfabeto, la pólvora, la imprenta, el papel, ropa, zapatos, la seda, el vino, aceite para múltiples usos incluida la iluminación de calles, casas, y numerosos artículos, bienes, servicios que daban confort a la vida de las personas.

Un pequeño detalle es que no todas las personas gozaban de esos beneficios ni comodidades, había grandes masas de esclavos, servidumbre obligada a trabajos forzados, sacrificios de personas a los dioses, como los del rey minotauro y muchos más en la región asiática.

Los pueblos de la región americana dieron muestras de progreso y civilización desde hace unos dos mil años, contemporáneos del imperio romano; bajo otro modo de producción económica, organización política y filosofía de vida, aportaron elementos de cultura universal como el calendario y conocimiento del cosmos, de los olmecas, toltecas, mexicas, tlaxcaltecas, oaxacos, hasta los incas y tihuanacos de Sudamérica. Con grandes construcciones y puertas de observación del movimiento solar.

Lo mismo sucedió en la península arábiga, una nueva fuerza avanzó con el ímpetu de la fe religiosa, fundada por Mahoma; se extendió por Asia; invadió la costa africana y llegó hasta España; siglos después los árabes, turcos, iraníes y afganos, todos islámicos se volcaron sobre la India, para masacrarla sin piedad -de edad ni género- por siete siglos. De ser prácticamente analfabetos, gracias a los persas y griegos, los árabes forjaron su propia cultura, aportaron conocimientos de álgebra, hidráulica, y otras ciencias; dominaron la milenaria Bagdad, apetecieron la ciudad de Constantino, pero no tuvieron la suficiente capacidad militar ni tecnológica para ello;

Las luchas por el dominio territorial y sus recursos naturales fueron una continua milenaria empresa comercial, política y militar; el modelo se perfeccionó hace unos seis siglos, con las ciudades europeas,, holandesas, italianas, alemanas, francesas, y luego con las intrépidas aventuras de explotación marítima de portugueses, españoles, ingleses, franceses, holandeses que tuvieron las capacidades financieras, políticas, tecnológicas, para llegar a nuevos territorios en busca de especies, esclavos, oro.

No hubo mayor Imperio que el hispano, del siglo XVI al XVIII; Inglaterra y Francia entraron a la competencia por el dominio de los recursos naturales y poblacionales; los rusos se extendieron por Siberia sometiendo las débiles poblaciones, hasta topar con los intereses chinos, que estaban más interesados en llegar al desierto del Tarim y la India.

África que parecía estar a salvo, pues al parecer no ofrecía oro, solo esclavos, vio su fin tras la Conferencia de Berlín (1884-1885) y las ambiciones del rey Leopoldo de Bélgica; se organizaron empresas para el reparto del territorio y Europa junto a Rusia, dominaron el territorio mundial.

América Latina se perdió en el imaginario sueño bolivariano, pues ningún país, incluido México, quería algo más que apoderarse de Cuba, hasta que cayó a finales del siglo XIX a manos de EUA; como apuntó Humboldt, era la llave de entrada a América.

Inglaterra pasó a ser el Imperio por excelencia, el costo de la guerra fue la causa de su derrota, Estados Unidos se alzó como el imperio mundial, al lado de la ex URSS socialista, esa bipolaridad y tensión mundial hoy es historia.

Hoy los imperios derrotados (Rusia, Turquía Otomana, China, Japón, Inglaterra) tienen planes para ambicionar la supremacía mundial

Volvamos al tema de inicio: ¿debe España pedir perdón a solicitud de parte? En todo caso y en aras de conciencia histórica, que sean los romanos los primeros en pedir perdón por haber conquistado tantos pueblos; si de algo vale, hay que reconocer que llevaron instituciones, leyes, cultura. ¿O, acaso deben ser los chinos, por haberse extendido más allá de sus ciudades origen? A los árabes, hay que decirles que pidan perdón por tanta sangre derramada, … o a los rusos por su expansión histórica. Lo mismo sería igual de aplicable a franceses y alemanes… ¿Por qué no le pedimos lo mismo al presidente de los EUA? El riesgo de respuesta no sería tan diplomático ni cordial.

En este siglo, son las redes criminales las que se extienden y causan estragos sociales, la economía fósil presiona el equilibrio de los ciclos naturales del planeta, agua, aire, suelo; el agua no se acaba, se la acaba el desperdicio que la humanidad hace de ese recurso día a día; no hay estrés hídrico, hay inconciencia humana sobre los aspectos medulares del planeta: respeto a la vida (humana, flora y fauna), educación para vivir en armonía ambiental, eficacia de los gobiernos para una justicia efectiva.

Las cartas ya están echadas, China trazó su estrategia al 2049, Rusia al 2035, EUA al 2028, los demás países buscan el doble juego, con melón o con sandía, ese es su riesgo, y quizás más debilidad y fortaleza.

Pero a quien ante todo se debe inclinar la humanidad, es ante el Planeta, es quien pone las condiciones, no al revés. La historia así lo indica: los reinos caídos tuvieron que pedir perdón a los dioses, como, como los acadios, rusos, otomanos.

*Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México, así como Maestro y Doctor en Administración Pública, ambos posgrados por la misma UNAM; cuenta con amplia experiencia en la administración pública. Es autor de varias publicaciones, la gran mayoría de ellas en el ámbito de la administración pública en México.

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