
COLUMNA: CIBERSEGURIDAD POLÍTICA
POR: RAUL FRAGA JUÁREZ
27 Julio 2026
¡Vaya paradoja! Luego de que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ganó el gran mérito de haber sido la institución educativa pionera que, en junio de 1958, impulsó la llegada de la primera computadora a México -con la cual también se estrenó la era del cómputo en América Latina-, resulta inconcebible y muy difícil de explicar cómo es que, 68 años después, “Nuestra Máxima Casa de Estudios” sea justamente la que ha fracasado estrepitosamente en la implementación de su primer examen de admisión en línea para cursar alguna de las 133 licenciaturas que imparte (divididas en cuatro grandes campos de conocimiento). Esta muy grave falla de cálculo científico, tecnológico, logístico, operativo y comunicacional de la UNAM desató una severa crisis de credibilidad que impacta la histórica reputación que ha caracterizado a esta gran institución, y que ahora está obligada a reivindicar bajo su conocido lema: “Por mi raza hablará el espíritu”.
Sus antecedentes provienen de la antigua Real y Pontificia Universidad de México (creada por real cédula del emperador Carlos V el 21 de septiembre de 1551, y cuyas labores académicas iniciaron hasta el 25 de enero de 1553). Durante el siglo XX, bajo el impulso de Justo Sierra se concretó su fundación oficial como Universidad Nacional de México el 22 de septiembre de 1910; y fue el 10 de julio de 1929 cuando consiguió su autonomía, reconocida por el entonces presidente Emilio Portes Gil, y complementó su nombre como Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Incompetencia con cargo a la autonomía.
Lo que debió ser un paso hacia el futuro se convirtió en el retrato más nítido de la debilidad burocrática en el piso seis de la Torre de Rectoría de la UNAM. Resulta un insulto histórico que la institución que en 1958 lideró la vanguardia tecnológica en nuestro país y en América Latina al introducir el cómputo en la región, hoy sea colocada en el escaparate de la reprobación colectiva, a la vista de las comunidades integradas por nativos digitales. El colapso del examen de admisión en línea no es un error de conectividad; es un fracaso de gestión que exhibe a una Rectoría más preocupada por colgarse medallas de modernidad que por resguardar la seguridad del proceso más sagrado de la UNAM.
La ausencia de visión institucional de la actual administración la llevó a subestimar el reto. Permitir un escenario con venta de respuestas en redes sociales, hackeos con Inteligencia Artificial y un software de supervisión tan defectuoso que castigó a los aspirantes honestos, no es una falla técnica: es negligencia política. Al suspender las inscripciones para el ciclo 2026-2027, la Rectoría no solo admitió su derrota ante la delincuencia cibernética; entregó en charola de plata -como supremo trofeo- a la Máxima Casa de Estudios a sus peores detractores externos, vulnerando la autonomía que Emilio Portes Gil reconoció en 1929 y que costó décadas consolidar.
La herencia de la negligencia
El saldo político de esta simulación tecnócrata es devastador para el grupo universitario en el poder:
• Legitimidad en ruinas: Una Rectoría incapaz de garantizar un examen limpio pierde toda autoridad moral para dirigir la vida académica de la UNAM.
• Complicidad por omisión: La insistencia en proteger al funcionariado que operó este desastre técnico huele a nepotismo y encubrimiento en la alta burocracia.
• Vulnerabilidad ante el poder: El fracaso regala el pretexto perfecto al gobierno y legisladores para exigir auditorías intrusivas y asfixiar financieramente a la institución.
• Sucesión incendiada: La carrera por el relevo en la Rectoría se adelanta de la peor manera, desatando una guerra de facciones internas ante un timón evidentemente vacío.
Hablan los investigadores y expertos en educación
Consultados por diversos medios de comunicación, algunos investigadores, académicos y expertos en evaluación educativa coinciden en que el proceso a distancia de la UNAM sufrió un colapso técnico y ético prohijado desde la cúpula, con lo que se exhibió un desprecio absoluto por la rigurosidad científica al lanzar al ruedo un sistema sin auditorías serias.
Sus principales posturas se dividen en los siguientes ejes críticos:
Fallas de seguridad y el factor IA
• Vigilancia remota inútil: Expertos en evaluación como Eduardo Backhoff (presidente de Métrica Educativa) señalan que los softwares con cámaras fueron totalmente insuficientes. No pudieron detectar dispositivos de apoyo o pantallas adicionales fuera del ángulo de visión.
• Uso masivo de Inteligencia Artificial: Diversos especialistas indican que las medidas de seguridad de la UNAM fueron completamente superadas por el uso de herramientas de IA generativa para resolver las preguntas en tiempo real.
Gravedad estadística y crisis estructural
• Anomalías e inflación artificial: Académicos subrayan una alteración abrupta y estadísticamente imposible en la distribución de puntajes. Se triplicó la cantidad de exámenes perfectos comparado con la era presencial.
• Fin del modelo estandarizado: El investigador Hugo Aboites (UAM-X) afirmó tajantemente que «el examen de ingreso murió». Argumenta que el formato tradicional de opción múltiple no resistió la modernización tecnológica y ahora solo será una pugna ingobernable entre el control de la universidad y la creatividad para hacer trampa.
De cara a esta crisis coyuntural que ensombrece a la UNAM, han surgido algunas alternativas de solución, o, al menos, como detener la espiral de críticas y descalificaciones lanzadas sobre la notable institución universitaria.
Soluciones planteadas por los expertos
• Repetición obligatoria: Investigadores universitarios como Imanol Ordorica exigen anular la prueba a distancia y aplicar un examen presencial de reposición. Sostienen que es la única salida justa para evitar que estudiantes que hicieron trampa ocupen el lugar de alumnos honestos de excelencia que quedaron fuera.
• El problema de fondo: Especialistas como Axel Meléndez recuerdan que el escándalo expone nuevamente la crisis estructural de una matrícula insuficiente ante la gigantesca demanda de educación superior en México.
¿Qué consecuencias legales o políticas anticipan los expertos si la UNAM decide sancionar individualmente o repetir la prueba?
Los investigadores y expertos anticipan un escenario de alta complejidad legal y política si la UNAM opta por sancionar individualmente o por repetir la prueba. Ambas salidas conllevan graves riesgos para la institución:
Escenario A: Sanciones individuales
Si la UNAM decide identificar y castigar únicamente a quienes presuntamente usaron inteligencia artificial o compraron respuestas, los expertos anticipan:
• Lluvia de amparos legales: Especialistas advierten que las sanciones individuales basadas en las métricas de un software de supervisión remota defectuoso carecen de solidez jurídica. Los estudiantes afectados podrían promover juicios de amparo argumentando la violación al debido proceso y cancelaciones injustificadas.
• Imposibilidad probatoria: El uso de modelos de lenguaje e IA en tiempo real fuera del ángulo de la cámara es técnicamente indetectable de forma retrospectiva. Al no tener pruebas irrefutables, la universidad quedaría legalmente vulnerable si retira un lugar asignado.
Escenario B: Repetición general de la prueba
Si la rectoría cede a la presión social y decide anular el concurso para aplicar un examen presencial de reposición, los riesgos identificados son:
• Grave crisis política interna: Expertos como Héctor Hernández Bringas advierten que invalidar todo el proceso sería «políticamente muy grave». Provocaría la inmediata movilización y protesta de miles de estudiantes que obtuvieron sus altos puntajes de forma legítima y honesta.
• Vulneración de derechos adquiridos: Políticos y juristas señalan que anular los resultados válidos afectaría los derechos de los aspirantes que cumplieron las reglas éticamente. Esto desataría otra ola de demandas legales en contra de la administración universitaria por vulnerar un derecho ya publicado.
• Costo económico e institucional: Organizar una jornada presencial extraordinaria para más de 107 mil aspirantes implica un gasto presupuestal imprevisto y el reconocimiento explícito del colapso de sus sistemas digitales, lo que dañaría severamente la autonomía y el prestigio institucional.
El dictamen final depende de la Comisión Técnica de Expertos que revisa los datos para emitir una resolución justa.
Ante la inesperada y compleja problemática, la UNAM busca abrir una emergente válvula de despresurización. Las propuestas y mecanismos institucionales que las autoridades universitarias han establecido para atender y compensar a los aspirantes que sufrieron cancelaciones presuntamente injustas por fallas del software de supervisión (proctoring) se desglosan en las siguientes acciones:
1. Audiencias individuales de revisión con evidencia técnica
• Citas presenciales de confrontación: La Dirección General de Administración Escolar (DGAE) abrió un esquema de citas presenciales en el Local de Registro de Aspirantes. El objetivo es que las autoridades muestren formalmente a cada alumno los videos y registros automatizados que el software detectó como «anomalía» (ruido ambiental, movimiento de ojos, etc.), permitiendo al aspirante argumentar su caso de manera directa.
• Periodo de impugnación formal: Se otorgó un plazo perentorio de 10 días hábiles (del 17 al 30 de julio) para que cualquier afectado presente una solicitud de revisión de examen y apele el estatus de cancelación.
2. Repetición focalizada del examen (Pruebas extraordinarias presenciales)
• Exámenes de reposición individual: En casos específicos donde se comprueba que el bloqueo del sistema se debió a fallas técnicas de la plataforma o pérdida de conectividad ajena al estudiante, la UNAM ha comenzado a programar e implementar la reposición del examen en formato presencial de manera controlada para salvaguardar el derecho del alumno a competir por un lugar.
3. Congelamiento del proceso de inscripción general
• Suspensión provisional de trámites: El rector instruyó suspender temporalmente la entrega de documentos y el proceso de inscripciones para el ciclo 2026-2027. Con esta medida se busca evitar que se ocupen la totalidad de los lugares disponibles antes de que se resuelvan las apelaciones de las más de 3 mil 800 pruebas canceladas. De este modo, se busca garantizar que queden espacios libres en las carreras si el dictamen final favorece al aspirante afectado.
4. Evaluación de sanciones económicas al proveedor tecnológico
• Freno financiero a la empresa de software: Las autoridades universitarias preparan una penalización de aproximadamente 4 millones de pesos contra la empresa desarrolladora de la plataforma digital debido a los falsos positivos cometidos por el algoritmo de supervisión y los bloqueos automatizados que perjudicaron a alumnos honestos.
Desperdiciado, el capital humano de la UNAM
En esta centenaria institución, el estudio de la educomunicación (la intersección entre comunicación, medios y educación) y la alfabetización digital está liderado por destacados investigadores adscritos a distintas Facultades e Institutos:
1. Dra. Delia Crovi Druetta
• Adscripción: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS).
• Perfil: Es considerada una de las máximas referentes de la Educomunicación en América Latina. Es investigadora Emérita del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
• Líneas de trabajo: Diagnósticos de cultura digital en jóvenes, el entramado reticular de la educación visto desde la comunicación y las brechas digitales de acceso y apropiación tecnológica en las aulas.
2. Dra. Janneth Trejo Quintana
• Adscripción: Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).
• Perfil: Investigadora que lidera proyectos institucionales financiados (como PAPIIT) enfocados directamente en la Educomunicación y Alfabetización Mediática.
• Líneas de trabajo: Ecosistemas mediáticos, el desarrollo de competencias mediáticas y habilidades digitales en estudiantes, y consumo de medios en educación básica y media.
3. Dr. Enrique Ruiz-Velasco Sánchez
• Adscripción: Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).
• Perfil: Experto en tecnología educativa, reconocido por acuñar y desarrollar el concepto de Educatrónica.
• Líneas de trabajo: Aunque su enfoque es más tecnológico, sus proyectos cruzan la educomunicación al usar la robótica pedagógica, la programación y la inteligencia artificial como lenguajes de comunicación didáctica e innovación en el aula.
4. Comunidad de Jóvenes Investigadores (FES Acatlán y FFyL)
• Figuras clave: Académicas como Sandra Ivette González Ruiz (FES Acatlán) y Marcela Román Valadez (Facultad de Filosofía y Letras).
Hoy, el lema «Por mi raza hablará el espíritu» suena a ironía en los pasillos de una Rectoría rebasada y escondida tras comunicados tibios. Si el Rector no limpia la casa con decisiones a fondo y medidas innovadoras, e incluso despidos inmediatos y una disculpa pública a la sociedad, su herencia política no será la defensa de la autonomía, sino haber inaugurado la era del fraude institucionalizado en la universidad más importante del país, de alto reconocimiento en el contexto global. En el piso seis de Rectoría prefirieron apagar las luces antes que aceptar que, por su incompetencia, el espíritu universitario terminó hackeado.
oooOooo

