Un agente de IA recibe un objetivo, lo descompone en pasos, decide qué herramientas necesita para ejecutar cada uno, los ejecuta en secuencia y nos presenta el resultado sin intervención adicional.

Por José Sobrevilla
Gracias a una alianza entre Apple y Telcel (América Móvil), el 11 de julio de 2008, en México, se vendió oficialmente el iPhone 3G, ya que el modelo original (iPhone 2G de 2007) jamás se comercializó legalmente en nuestro territorio. Los primeros aparatos considerados teléfonos inteligentes (los modelos de Palm y Ericsson) aparecieron a principios de los años 2000. De esos tiempos a la fecha el crecimiento en uso ha sido tanto que, según el INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, a través de la ENDUTIH (Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares), hay en México (cifras al 16 de junio de 2026) 104.9 millones de usuarios de internet, de los cuales el 97.3% (aproximadamente 102 millones de personas) se conecta a través de un teléfono inteligente o smartphone
Así, el smartphone se ha convertido en el objeto más importante de nuestra vida cotidiana, al ser lo primero que vemos al despertar y lo último que revisamos antes de dormir. Con él navegamos, trabajamos, nos comunicamos, nos entretenemos e informamos. Según datos, el usuario promedio desbloquea su smartphone noventa y seis veces al día; es decir, una vez cada diez minutos. Por lo tanto, si dormimos ocho horas, cada diez minutos de nuestra vida despierta lo estamos mirando; por ejemplo, cuando queremos reservar en un restaurante, buscar un vuelo, pagar una factura, escuchar música o simplemente enviar un mensaje, buscamos la aplicación correcta, la navegamos, introducimos nuestros datos, confirmamos, esperamos y ya está hecho. Y la pregunta es: ¿Qué hizo el smartphone? Nada por sí solo.
Nosotros somos el motor del sistema. El teléfono es únicamente la interfaz: una herramienta fundamental, pero pasiva; no ejecuta ni decide por sí misma, sólo actúa cuando nosotros se lo indicamos: espera que lleguemos con nuestro dedito y le digamos qué hacer en las aplicaciones instaladas; pero —sin duda— la nueva realidad es la que nos marca la inteligencia artificial; porque hoy solo le indicas por voz al teléfono lo que quieres y, en un momento, lo tienes solucionado.
¿Se acuerda del Nokia? No desapareció porque fuera un teléfono malo; más bien, era excelente en lo que hacía, desde llamadas, mensajes… y en resistencia física. Pero desapareció porque el smartphone hacía todo eso y, con internet, más: contenía mapas, música, cámara para fotos y video, correo y otras aplicaciones integradas en un solo lugar, nuestro bolsillo. Así, la superioridad estructural del nuevo smartphone terminó por hacerlo irrelevante. Ese mismo proceso está ocurriendo ahora, y el protagonista, esta vez, es la inteligencia artificial.
Para entender por qué la IA puede reemplazar nuestros smartphones, debemos saber que este teléfono suplió al escritorio, no por la pantalla táctil, ni por el diseño, ni por la velocidad del procesador, sino porque estaba fijo y usarlo implicaba sentarse frente a él. El smartphone rompió esa cadena y el poder computacional terminó entrando en nuestro bolsillo y nos siguió a todas partes; sin embargo, hoy la IA tiene la ventaja de no requerir nuestra presencia.
Existe una diferencia entre una herramienta que te acompaña a todas partes y un sistema que actúa por ti mientras haces otras cosas. El smartphone logró lo primero, pero la IA ha logrado lo segundo, que es estructuralmente superior. Cuando le dices a un agente de inteligencia artificial, la que sea: “reserva un restaurante esta noche para cuatro personas cerca de mi ubicación”, no abres una app; tampoco navegas por un sistema ni introduces nada manualmente; simplemente le indicas lo que quieres.
El apocalíptico futuro que nos alcanzó
Como si fuera ciencia ficción, la IA entiende el contexto, nuestra ubicación, preferencias, historial y agenda; accede a los datos de disponibilidad en tiempo real, evalúa las opciones, realiza —en este caso— la reservación y confirma todos los detalles y nos arroja el resultado. Pareciera, pero no es ciencia ficción.
Ahora ya existen ChatGPT en modo Work (agente de inteligencia artificial de OpenAI impulsado por la familia de modelos GPT-5.6 que incluye a Luna, Tierra y Sol) y Plot (trama o diagrama de flujo), con capacidades agénticas (que actúan por iniciativa propia, toman decisiones lógicas, usan herramientas externas y planean varios pasos para cumplir una meta); además está Google Gemini con acceso a nuestro calendario y correo electrónico, y en algún momento todos están ejecutando tareas de forma autónoma; aunque no lo hacen perfectamente, y tienen limitaciones, funcionan mejorando y expandiendo el tipo de tareas que pueden hacer cada que se le solicita.
¿Para qué necesitamos una pantalla llena de apps si la IA puede ejecutar tareas por nosotros sin que tengamos que tocar ninguna aplicación? El smartphone fue construido sobre una premisa muy específica: nosotros tenemos la intención, el teléfono tiene las herramientas y nosotros conectamos ambos: una app para cada cosa, un gesto para cada acción, aunque siempre somos los operadores del sistema.
Pero si una sola IA puede entender nuestra intención y ejecutarla directamente, saltándonos como operadores, entonces el dispositivo diseñado para ese papel intermedio se vuelve prescindible. No es que las aplicaciones vayan a desaparecer de golpe, sino que la forma en que las usamos cambiará tan radicalmente que el dispositivo diseñado para ese uso evolucionará hacia algo completamente distinto. Y esa evolución seguramente ya tendrá un nombre, hardware concreto e inversión masiva detrás, y podría hacerse pública próximamente.
Versiones difundidas aseguran que ya hay tres tecnologías que convergen para construir el reemplazo del smartphone. Un agente de IA no es un chatbot ni una herramienta que responde preguntas y espera la siguiente. Es un sistema que recibe un objetivo, lo descompone en pasos, decide qué herramientas necesita para ejecutarlos, los realiza en secuencia y nos presenta el resultado final, sin que supervisemos nada durante el proceso.
Cuando preguntamos a un chatbot cómo hacer —por ejemplo— una transferencia bancaria, nos da las instrucciones; pero cuando le damos la misma tarea a un agente de IA, lo hace: accede a nuestro banco con las credenciales que ya tenemos cargadas, navega al módulo de transferencias, introduce los datos, confirma la operación y nos avisa cuando termina. ChatGPT con el modo Work, Cloud con herramientas integradas y Gemini con acceso nativo a nuestro ecosistema de Google: todos evolucionan hacia un modelo como este.
Hace doce meses, un agente de IA podía realizar tareas simples de un solo paso; hoy ya puede encadenar 10, 15 o 20 acciones en secuencia sin intervención humana. Podemos pedirle, por ejemplo, que analice nuestro correo electrónico de la semana, identifique las facturas con próxima fecha límite de pago, acceda a nuestro banco, pague las urgentes y nos envíe un resumen… todo con un solo comando y sin abrir el correo ni el banco, sin tocar el teléfono más que para dar la instrucción inicial.
Las gafas inteligentes y los accesorios ultra compactos con inteligencia artificial también son los productos principales que buscan sustituir a los smartphones; la meta es eliminar las pantallas físicas de las manos y pasar a proyecciones visuales, comandos de voz y realidad aumentada. Las gafas inteligentes y los visores muestran mapas y mensajes frente a nuestros ojos. Permiten realizar llamadas sin sacar el teléfono y proyectan información en el mundo real mediante la realidad aumentada.
El Rabbit R1 llegó hace dos años (2024) con una idea radical, un dispositivo sin apps. Una pantalla pequeña, una cámara, un botón y una IA que hace todo lo que le pides en lenguaje natural, sin instalar ni configurar nada, sin aprender a navegar. Hablas con él como hablarías con un asistente humano y él ejecuta. Las ‘Meta AI Glasses’ llevan la idea un paso más allá; incluso eliminan la pantalla. Son unas gafas normales con IA integrada que te permiten tomar fotos, recibir información contextual en tiempo real sobre lo que estás viendo, hacer llamadas, enviar mensajes, escuchar música y mantener conversaciones con una inteligencia artificial, todo por audio, sin tocar ninguna superficie.
Existe también un dispositivo portátil de asistencia por inteligencia artificial, creado por la empresa Rabbit Inc. y diseñado junto con Teenage Engineering, que funciona con un sistema operativo propio impulsado por Modelos de Acción Grandes (LAM) para ejecutar tareas y controlar aplicaciones mediante comandos de voz a través de un botón físico. Fue diseñada para operar como una interfaz unificada capaz de interpretar órdenes y gestionar aplicaciones de terceros (como música o transporte) sin tener que abrirlas una por una.
Es la industria que apuesta por su futuro. Ninguno de estos dispositivos ha reemplazado al smartphone todavía, pero todos responden la misma pregunta. ¿Cómo sería un dispositivo diseñado desde cero para un mundo en el que la IA haga el trabajo, en lugar de un dispositivo diseñado para que tú hagas el trabajo usando la inteligencia artificial como una aplicación más?
La respuesta ya está en el mercado. Se han lanzado los primeros intentos comerciales de dispositivos diseñados para reemplazar al smartphone, como los accesorios de solapa basados en inteligencia artificial y las ya mencionadas ‘gafas inteligentes’; sin embargo, ninguno ha logrado sustituir al teléfono móvil, que sigue siendo el aparato principal debido a sus múltiples limitaciones actuales. ¿Cuáles? Batería escasa: Muchos de estos aparatos apenas duran unas pocas horas encendidos; carecen de funciones, versatilidad, pantallas cómodas y de un ecosistema de aplicaciones como el de un teléfono; y, por último, su precio es alto. Hoy, su costo inicial y las suscripciones mensuales frenan su uso masivo y, además, deben contar con aceptación social y mejores costos para que se produzca un reemplazo real; la tecnología debe volverse económica, invisible y cómoda para el uso diario.
Fuentes de consulta
- youtube.com/@SomosNovaMenteX
- https://www.theciu.com/publicaciones-2/2026/6/29/endutih-2025-nuevas-brechas-de-conectividad
- https://www.youtube.com/watch?v=Ofqyh-SLEsQ&t=13s
- https://en.wikipedia.org/wiki/Rabbit_r1
- https://www.infobae.com/tecno/2025/05/07/cuales-dispositivos-reemplazaran-a-los-celulares-en-diez-anos-segun-mark-zuckerberg/
- https://www.rabbit.tech/rabbit-r1

