
La siguiente declaración fue emitida el 21 de septiembre de 2026 por Helga Zepp-LaRouche, fundadora y dirigente del Instituto Schiller.
Esta institución, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidos, puede no ser perfecta y es posible que necesite reformas, sin embargo todavía representa, en este momento de crisis extrema, la institución más importante en la que representantes de toda la población humana se reúnen para abordar problemas existenciales.
En este momento, la Asamblea General de la ONU tiene lugar en un momento de enorme peligro para la existencia de la especie humana. Dos guerras regionales, la guerra de Ucrania y la guerra contra Irán, amenazan con escalar y convertirse en conflictos regionales más amplios, e incluso llegar a ser una guerra mundial nuclear. Varios expertos militares de alto rango advierten que nos encontramos en una situación más peligrosa que la que se vivió durante la Crisis de los Misiles en Cuba.
Más recientemente en Estados Unidos y en Gran Bretaña, se abrió una discusión pública sobre el empleo potencial de armas nucleares tácticas, e incluso sobre la idea de que se puede librar y ganar una «guerra nuclear limitada». Cualquier persona que haya estudiado este asunto sabe que no existe tal cosa como una guerra nuclear táctica, porque incluso el empleo de una sola de las denominadas armas nucleares tácticas provocaría, en cuestión de días, una escalada hacia una guerra nuclear mundial a gran escala, lo que conduciría a la aniquilación de la especie humana.
En el transcurso de los últimos treinta y cinco años, al terminar la Guerra Fría, el mundo ha vivido la transición desde un intento fallido de establecer un mundo unipolar, a una multipolaridad que está en pleno desarrollo, la cual, sin embargo, está todavía gobernada por la lógica de la geopolítica. La geopolítica se basa en la idea de que una nación, o un grupo de naciones, tiene un interés legítimo para imponerse sobre otra nación o grupo de naciones.
Al mismo tiempo estamos viviendo el final de una época de quinientos años de colonialismo. Si nosotros, como especie humana, queremos evitar que este período de transición tumultuosa termine en una nueva guerra mundial, tenemos que sustituir la confrontación geopolítica con un paradigma completamente nuevo, la visión de UNA humanidad. Es lo mismo que se debatió en los primeros momentos de la joven república estadounidense, en Los documentos Federalistas: ¿Puede la humanidad gobernarse a sí misma?
Si esta pregunta va a ser respondida de manera afirmativa en la era de las armas nucleares, debemos establecer un paradigma totalmente nuevo: La idea de que la humanidad una es primero, debe anteponerse a cualquier interés particular.
Esta Asamblea General de la ONU es el lugar para presentar el concepto de una «Nueva Arquitectura de Seguridad y Desarrollo» en la agenda, que debe tener en cuenta los intereses de todos y cada uno de los países del planeta. Las cuatro Iniciativas Globales –pero en especial la Iniciativa de Gobernanza Global– propuestas por China, representan un enfoque muy práctico para establecer las bases para ese nuevo paradigma.
Que el «Espíritu de Bandung», y el «Espíritu de Shanghái» y el espíritu de la Novena Sinfonía de Beethoven, que «Todos los hombres sean hermanos», ¡sea vuestra inspiración!
Con todo respeto,
Helga Zepp-LaRouche,
Fundadora del Instituto Schiller

