Carta del Instituto Schiller-Perú

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Carta del Instituto Schiller-Perú:

De pace fidei:

Paz con desarrollo, paz con justicia

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Querido Papa, “bienvenido a casa”. El Perú lo recibe con el corazón abierto. Lo acogemos no solo como el Papa de los católicos sino también como la guía moral, de alcance ecuménico, para que el mundo entero pueda establecer una paz duradera, con desarrollo y justicia, ante la grave situación que enfrenta.

Su Santidad, el mundo clama por su guía. Transitamos por un momento histórico donde la seguridad y la paz se ven amenazadas por una conflagración global. La crisis global es sistémica. La que fue una arquitectura internacional imperial unipolar de seguridad se derrumba, dando aletazos, con guerras y desestabilizaciones a países y regiones enteras, por parte de quienes pretenden preservar su dominio. Las escaladas bélicas amenazan y se retroalimentan con el inminente colapso de las burbujas financieras de los derivados y deudas nacionales. El peligro de una guerra nuclear se cierne sobre el planeta.

Por ello, le reiteramos el “Llamado al Papa León XIV para que organice una cumbre de líderes mundiales con el fin de abordar las cuestiones de la paz y el desarme nuclear” que circula internacionalmente con la adhesión de centenares de dirigentes y organizaciones pro-paz en todo el mundo, incluido el Instituto Schiller. Este proyecto puede dar fruto en la reunión cumbre entre los Presidentes Xi Jinping, Vladimir Putin y Donald Trump que tendrá lugar en la reunión de la APEC el 18-19 de noviembre. Esta cumbre podría devenir en el punto de partida de un proceso de negociación en el que, identificando los intereses comunes de la humanidad, se establezca un diálogo de civilizaciones, orientado a definir la coincidencia en los principios y programas que deben guiar la construcción de una Nueva Arquitectura de Seguridad y Desarrollo.

Su Santidad, usted dio la pauta de la solución. Esa cumbre, con su orientación, podría convertirse en el punto de partida ecuménico, donde se establece la “coincidencia de opuestos”, principio enunciado por el cardenal Nicolás de Cusa (siglo XV), en su obra De pace fidei, elogiado por usted y muy aplicable a la crisis actual. Fue Cusa quien introdujo ese concepto que invita a las partes beligerantes a limar sus desavenencias aparentes, a partir de sus principios y propósitos comunes. No se trata de que una civilización se imponga sobre la otra, cada civilización tiene sus propias tradiciones históricas y culturales, es su derecho preservarlas, y el deber de los otros respetarlas. Se trata de establecer un auténtico diálogo a fin de que las diferentes civilizaciones coexistan sin abandonar sus propias identidades. Todas las civilizaciones compartimos principios comunes espirituales y morales, y todas tenemos la responsabilidad del legado que dejaremos a las generaciones venideras. Se trata de encontrar y respetar los principios e intereses comunes globales para lograr la paz, el desarrollo compartido y el bien común.

            Su Santidad, el mundo clama por su guía. “Quizá sea usted (Su Santidad) la única persona que aún puede evitar el descenso en lo que usted mismo ha denominado un ‘abismo irreparable’, una escalada de la guerra no provocada contra Irán que podría convertirse en una guerra nuclear mundial, que acabaría con toda la vida en la Tierra”, decía Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, en la carta abierta que le envió en marzo pasado.

Como dijo usted, Su Santidad: es “la paz, la que debe guiar el destino de las naciones y de toda la humanidad … sobre todo, en la era atómica … (pues) no son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme”. En su discurso del 27 de octubre: “A los participantes en el Encuentro Internacional ‘Paz desarmada y desarmante’”, que se celebró en Asís, Italia, dijo: “¡Debemos reconstruir la paz en todas partes, no preparar más guerras! ¡La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios! Para nosotros, los creyentes, ‘luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la religión misma’ (Magnifica Humanitas, 223). No existe ninguna guerra santa: ¡solo la paz es santa!”.

            Pero la buena noticia es que, paralelo a esos procesos peligrosos, va tomando forma una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo, impulsada por la Mayoría Global, que propugna por un mundo donde el derecho al desarrollo y soberanía nacional de todas las naciones sea inviolable, y donde el beneficio mutuo y cooperación voluntaria sean los cimientos de la paz mundial.

Aquí en Sudamérica, eso se traduce en realizar grandes obras de infraestructura regional en beneficio de las poblaciones, como ha sido el mega puerto de Chancay aquí en Perú, que se debe conectar con un corredor ferroviario bioceánico que cruce hasta los puertos brasileños en el Atlántico, para abrir el continente entero a la industrialización y el desarrollo. Tales obras son la mejor manera de generar empleo productivo y darles un futuro a nuestros jóvenes – y también eliminar la causa principal, junto con las guerras perpetuas, del problema de migración forzosa.

            Evocando a su antecesor, el Papa Paulo VI, ha llegado el momento de hacer realidad su enunciado sobre que “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.

            El mundo clama por su guía, querido Papa. Gracias por enseñar a los peruanos, con su ejemplo, a amar al prójimo como a nosotros mismos.

Lima, Perú, 8 de noviembre de 2026

Instituto Schiller – Perú

Tel.: +51 997497387 (WhatsApp)

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Del Instituto Schiller-Perú a propósito de la visita de León XIV a Perú.

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