ARDE FRANCIA

Y Macron se hace el sorprendido

Mouris Salloum George

¡Arde Francia!

Y no arde por los jóvenes. Arde por Macron.

Cerca de 200 liceos bloqueados. 7 mil detenidos, la mayoría menores de edad. 161 mil en las calles según su propio Ministerio del Interior, 480 mil según el pueblo. Autos incendiados en París. Un liceo fue incendiado en Rennes. Marsella, Lyon, Nantes en llamas. Profesores heridos.

¿Y qué dice el señor Emmanuel Macron?

Que son «preocupaciones legítimas» pero que hay «explotación política» y «violencia urbana».

¡No, señor Macron! ¡No nos venga con ese cuento senil!

La violencia no la empezaron los jóvenes. La empezó usted cuando dejó las escuelas sin maestros, sin techo, sin baños. Cuando dejó 3 mil plazas sin cubrir y les llama «migajas» a sus propias soluciones. Cuando una plataforma suya deja fuera de la universidad pública a los hijos del pueblo.

Usted, que se da baños de democracia en Europa, tiene 7 mil niños detenidos por pedir pizarrón y techo. ¡7 mil! ¿Esa es su República?

Macron es el rostro perfecto del capitalismo senil. Un capitalismo que ya no educa, ya no cura, ya no construye. Solo reprime. Solo manda gases lacrimógenos y cañones de agua a jóvenes de 16 años que piden clases.

Y todavía se atreve a decir que le preocupa la «explotación política». Señor Macron, el único que explota políticamente a los jóvenes es usted, usándolos como carne de cañón para presupuestos que en 2027 solo piensan en armas y no en escuelas.

Por eso arde Francia. No por anarquista. Por desesperada.

Si Macron no escucha hoy a esos 200 liceos bloqueados, mañana no serán 200. Serán 2 mil. Y no será con mochilas, será con rabia. Y en esa rabia, todos perdemos. Por eso exigen diálogo, no toletes.

Macron debería aprender de lo que el pueblo ya entendió en 2026: Los nuevos aires de libertad no se apagan con policías. Se atienden con familia, con escuela, con Iglesia, con comunidad. Con lo que él olvidó hace mucho.

¡Arde Francia, sí! Pero que no se equivoque Macron: el fuego que no apaga hoy con justicia, mañana lo va a alcanzar a él en el Elíseo.

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