LA DESTRUCCIÓN SOCIAL CAUSADA POR EL ANONIMATO EN INTERNET

Por Guillermo Rocafort

Quiero manifestar mi adhesión al movimiento social que tiene por finalidad el acabar con el anonimato en Internet, especialmente en las redes sociales, por el gravísimo daño que causa a la Sociedad y a los Estados soberanos y cuyos nocivos resultados sólo benefician a los Oligarcas del Mundialismo.

El anonimato encubre en las redes sociales infinidad de prácticas antisociales, como las estafas y otros negocios ilícitos, acosadores sexuales contra menores indefensos y vulnerables, cyber-acosos que acaban desembocando en terribles suicidios y difusiones masivas de toxicidad en las redes que repercuten muy negativamente en la paz social y la moralidad de los Pueblos.

Los perfiles falsos sirven para apropiarse de nuestra personalidad en Internet, con el objeto de saquearnos o simplemente de dañar nuestra reputación, y frente a esto las autoridades tanto administrativas como judiciales carecen de herramientas eficaces e inmediatas para ponerles coto, con lo que el daño se mantiene en el tiempo, generando una situación de caos y desconfianza que también tiene su coste social y reputacional.

Con la abundancia del anonimato impune la realidad es que sufrimos entornos transaccionales virtuales poco seguros, lo que afecta a la debida seguridad jurídica precisa para llevar a cabo las transacciones económicas y contratos con las debidas garantías.

También están los hackeos, secuestros de datos y chantajes que desde posiciones anónimas se producen cada vez de forma más frecuente, afectando no sólo a entidades civiles y mercantiles sino también a organismos estatales que son considerados de carácter crítico y esencial, como hospitales y organismos de seguridad.

Los menores y ancianos son las víctimas propiciatorias de este entorno inseguro generado por un anonimato descontrolado porque los desalmados se aprovechan de su inocencia, buena fe y carencias afectivas, de tal manera que los aullidos de los lobos cibernéticos en las redes sociales a los oídos de la Sociedad son terriblemente aterradores.

Tampoco hay que dejar de lado las injerencias en los procesos electorales y en las corrientes de opinión pública que llevan a cabo los que se encubren en el anonimato por medio de granjas de bots, que usando miles de cuentas automatizadas pervierten todos los debates políticos y sociales al servicio de intereses ocultos.

En este aspecto son especialmente nocivos los denominadores verificadores o “fact-checkers” al servicio del Globalismo, pues aprovechan los resquicios del anonimato y la falta de control para propagar bulos y desinformación por medio de toda una estructura de manipulación a su servicio que trabaja por medio de las denominadas granjas de clics, bodegas digitales, granjas de teléfonos o redes de bots, términos que hacen referencia a redes organizadas de cuentas automatizadas o dispositivos que operan para simular comportamiento humano, manipular conversaciones en redes sociales o inflar estadísticas de forma artificial.

El anonimato en Internet no es más que el entorno propicio donde se desenvuelve la gran farsa política y social que discreta y silenciosamente nos atenaza y aterroriza.

Hay ya acreditadas numerosas pruebas donde las entidades globalistas participan de forma encubierta en los procesos políticos electorales, al objeto de inclinar la balanza de los resultados a favor de opciones políticas que anteponen el Mundialismo a los intereses nacionales, y esto alcanza ya el rango de seguridad nacional.

Restringiendo el anonimato evitaremos las amenazas y los insultos, limitando las impunidades y exigiendo mayor responsabilidad a los usuarios, impidiendo campañas foráneas que socaban la soberanía nacional y la integridad moral del Pueblo, generando así entornos seguros, confiables y propicio para las buenas costumbres y la ética social.

La pregunta que nos debemos realizar es hasta cuándo vamos a soportar este entorno insalubre del anonimato en Internet que esconde verdaderas malas intenciones y cuyas terribles consecuencias he relatado someramente en este breve artículo.

¿Cuándo la Sociedad hará un debate profundo que alcance a las más altas instancias políticas y que se traduzca en una iniciativa legislativa que permita una transición razonable a entornos seguros en Internet, donde respetando los derechos fundamentales nos podamos mover cómodamente?

Es fundamental tomar acciones sociales de concienciación que vayan en ese sentido; corrientes de opinión pública que presionen de forma inteligente a las instituciones y les animen a avanzar en la adopción de normativas que pongan límites a los males del anonimato delincuencial que tanto daño hace a la Sociedad.

No se trata de censura sino de todo lo contrario; el ejercicio de todo derecho exige una acción responsable de cada persona, de compromiso, de servicio a la Sociedad.

El momento de actuar es ahora porque luego puede ser demasiado tarde.

Guillermo Rocafort. Representante del Club de Periodistas de México en España

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