¿Llego la era de caos, barbarie e ingobernabilidad?

5 de octubre de 2026; 

con Dennis Small

Putin, Valdai, Rusia, caos, barbarie Francia, España, Alemania, EEUU, Trump, Brasil, Lula

Foto: Javier Milei y Flávio Bolsonaro (crédito: Argentina.gob.ar, CC BY 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php)

Las elecciones en Brasil van a una segunda vuelta entre Flávio Bolsonaro y el presidente Lula. Wall Street busca imponer a Flávio, para tener un binomio de seguidores de la fascista escuela austríaca de economía en control del Cono Sur. El nivel de polarización garantiza una ingobernabilidad creciente. Lo mismo pasa – con razones específicas en cada caso – en Francia, España, Alemania y hasta Estados Unidos. Pero la causa fundamental es que el mundo está pasando por una crisis sistémica, donde las instituciones de las últimas décadas ya no funcionan ante la magnitud de la crisis actual. Lula habla de “barbarie”; Putin habla de “caos”; Helga Zepp-LaRouche ha enfatizado que la pregunta existencial se reduce a lo siguiente: ¿Puede la humanidad gobernarse a sí misma?

Putin respondió de la siguiente manera en su discurso ante la sesión plenaria del Club de Debate Valdai el 1 de octubre: “Todos nosotros, Oriente y Occidente, Norte y Sur, tendremos que ponernos de acuerdo, tarde o temprano, sobre los principios para configurar un nuevo orden mundial capaz de garantizar el progreso y el desarrollo de la humanidad durante las próximas décadas… para evitar los escenarios más catastróficos… [e impedir que] la humanidad se vea empujada al límite de la supervivencia”.

“La humanidad aún no ha comprendido plenamente la verdadera magnitud del desafío al que se enfrenta. Estamos entrando en una realidad completamente nueva y sin precedentes… Me gustaría creer que nuestros descendientes podrán aprender de los futuros libros de texto de historia que el segundo cuarto del siglo 21 se convirtió en un punto de inflexión, cuando la humanidad, tras darse cuenta de la magnitud de los cambios y de los retos que amenazaban su propia existencia, encontró la fuerza para dejar de lado las disputas, las ambiciones y el egoísmo y se unió para resolver problemas comunes, transformó la revolución tecnológica, de un conjunto de amenazas en un amplio abanico de oportunidades, comenzó a abordar los problemas de la desigualdad social y la degradación medioambiental no solo con palabras, sino con hechos; reconoció la futilidad de la confrontación militar y la dictadura, así como la necesidad de soluciones a las cuestiones y problemas emergentes que fueran aceptables para todos; y por último, se puso manos a la obra para construir un nuevo orden mundial sostenible. Estoy convencido de que así es exactamente como será, porque si todo esto no ocurre, se corre el riesgo de que no quede nadie para estudiar de estos libros de texto. Y los propios libros de texto nunca se publicarán.

“Creamos en lo mejor y, lo que es más importante, hagamos todo lo que podamos para garantizar que lo mejor se haga realidad y permanezca con nosotros”.

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