Sobre el ser y el deber ser en los medios de comunicación y los comunicadores digitalizados.

Por Claudia Segura Medina

Las redes sociales, la producción y creación de insertos por cualquier persona desde sus equipos móviles y la falta de regulación en los medios digitales han llevado a que en nuestro país y en todo el mundo las legislaciones de Derecho a la Información de las Audiencias no sólo sean vulneradas, sino que ni siquiera sean tomadas en cuenta para evitar escarnio público, privación de la privacidad individual, y mucho menos, el que se evite la discriminación, el racismo, el sectarismo o el ataque contra los grupos vulnerables, e incluso, en contra de los seres sintientes o mascotas. Les invito a que expongamos aquí tres casos:

1) Pedro Sola y Patty Chapoy contra seres sintientes y sus dueños:

En la serie televisiva “Ventaneando” que transmite TV Azteca de Ricardo Salinas Pliego, Pedro Sola, coconductor de la serie de “chismes y entretenimiento” expresó su repudio contra las mascotas que ahora es permitido llevar a las plazas comerciales, y señaló su personal deseo de que los animales de compañía deberían ser envenenados, así como, asesinados sus dueños.

La incitación expresa a cometer delitos en contra de personas o seres sintientes en medios masivos de comunicación y difusión es uno de los delitos o faltas claramente sancionables desde el artículo sexto de la Constitución Mexicana, ya que los locutores, conductores y las personas que ostentan la responsabilidad del uso de la voz en canales masivos de comunicación, se vuelven similares a los portadores de armas de ataque de alto alcance. Aquí debe de quedar claro que los programas de televisión o radio, emitidos a través de emisoras de radiodifusión publicas (que pertenecen a la nación, aun siendo concesiones de uso privado empresarial), tienen más que cualquier ciudadano o institución común mayor responsabilidad en el hacer cumplir los principios de no emitir discriminación, racismo, evocación a delito o a desorden público, pero debe de quedarnos claro que no sólo debe disculparse el emisor directo, aquí cae a la infracción de la producción completa, de la emisora en cuestión e incluso, del radiodifusor titular.

La incitación a daño contra las mascotas daña no sólo al estatus de los seres sintientes, va encausada en programa familiar que escuchan y ven las infancias y puede prestarse a daño psicosocial agravado. Una simple disculpa dista mucho de ser una justa respuesta ante tal grado de afección.

2) Publicación de entrevista falsa donde se tergiversan declaraciones de Carlos Monsiváis, respecto a haber pasado “divertidas y deliciosas noches” con Andrés Manuel López Obrador.

Edmundo Cázarez con más de cincuenta años de trayectoria periodística, publicó en el Diario El Universal, en junio pasado, una entrevista que le realizó hace casi tres décadas al escritor Carlos Monsiváis; esta entrevista que apareció originalmente en El Sol de México, decía a la letra: “Lo tuve aquí en mi casa por espacio de nueve meses, pasé deliciosas y divertidas noches con él. López Obrador por dinero… ¡era capaz de hacer lo que fuera!”

La disculpa pública de parte del periodista; así como del diario El Universal, llegó tanto para la familia de Carlos Monsiváis, como para el propio AMLO. Sin embargo, este suceso no debería solamente quedar como un evento político mediático que desprestigió a Cázarez, quien pagó con su propio despido; tampoco debiera simplemente verse desde la disculpa de la casa editorial al expresidente; me parece a mí, que en términos de los derechos de las audiencias, ha trastocado a la comunidad LGBTQ+ porque se publicó en primera plana con intención de difamar en el honor tanto al escritor fallecido como al presidente Andrés Manuel, pero sobre el supuesto envilecido de “la homosexualidad” como herramienta de prostitución y de vejación de ambos personajes.

Entiendo que en la guerra mediática y política entre los conservadores y los defensores de la Cuarta Transformación haya el mal uso de la Postverdad y la publicación de noticias y entrevistas falsas como estas, pero este golpe, sucedido además en el “Mes del Orgullo”, en verdad, se queda únicamente en la petición de disculpas a los personajes políticos y literarios, pero no cae en la difamación que tanto el periódico el Universal (el editor) como el periodista profieren sobre la sociedad. Llamando a la animadversión contra las relaciones homosexuales, e incluso, contra el sexo servicio, tachando, en pleno siglo XXI, el que “por dinero AMLO… era capaz de hacer lo que fuera!”

En verdad el respeto individual y social debe de recaer en la tarea periodística, no en el sentido “moralino”, sino en el sentido del respeto a las luchas que han conquistado los grupos LGTBQ+ hasta nuestros días. No por no ser figuras públicas como Monsiváis y López Obrador, merecen menos respeto, ni recibir disculpas por la falta cometida contra la comunidad.

3) Eduardo Feinmann difama a selección mexicana y usa su noticiero para hacer comentarios xenófobos contra el pueblo de México.

Todos conocimos la difamación, el conductor de noticias argentino Eduardo Feinmann aseveró que los jugadores de Ecuador habían recibido amenazas en los vestidores, durante la justa deportiva contra México, por lo cual habían sido eliminados de la copa de fútbol. Este infundio ya era de por sí, tanto una calumnia como una difamación de rango grave. Cuando se pide el esclarecimiento a estos dichos, e incluso, la presidenta de México Claudia Sheinbaum pide la disculpa pública al comunicador argentino, en vez de disculparse, aumenta la agresión con comentarios xenófobos.

“Detesto a los mexicanos con toda el alma; ellos sienten envidia por los argentinos en todo sentido”, aseveró Feinmann en su programa televisivo; obviamente esto desató aún más animadversión contra el periodista y llevó a que la primera mandataria escalara su repudio a las palabras expuestas por el comunicador.

Pero, por desgracia, puede pasar que una disculpa con ego, pueda no serlo, y esto sucedió con Eduardo Feinmann, quien logró el efecto de xenofobia más catastrófico registrado en los últimos años por algún comunicador latinoamericano. Aquí la disculpa no cabe sobre la libertad de expresión, ni aún sobre el pretexto de que sólo se refería a la selección mexicana de fútbol, o al terreno de los comentarios deportivos; el tema muy delicado, es que primero acusas de un delito a un país, luego alegas odiar a ese pueblo, y a manera de disculpas, terminas poniéndote al tu por tu, contra la figura presidencial de México, que para colmo, es mujer, lo que envalentona al conductor de noticias y lo lleva a ser irónico contra la primera mandataria de México.

Deseo usar los tres casos anteriores para hacer una reflexión final muy delicada: Primero, libertad de expresión no debe de ser confundida con libertad para agredir, denostar, incitar a delito, y menos, para atacar a una figura pública tan importante como un jefe de estado. Segundo, por supuesto que el derecho a la libre expresión y narrativa de quien ostenta la tarea informativa o de entretenimiento debe de estar garantizada, pero si claramente el comunicador insta a faltar a la ley, llamar a realizar un delito, como es acabar con la vida de una mascota o sus dueños, o peor aún, a poner en entredicho a todo un pueblo, es obvio, que es tiempo de llamar a cuentas tanto al emisor o periodista, como a la casa editorial que avala eso, y más con premeditación.

El hecho de que ya seamos productores y consumidores de contenidos al mismo tiempo, no debe de alejarnos de la toma de conciencia respecto a que quienes comunicamos a los demás, a través de los medios, tenemos la posibilidad de educar o mal educar a la sociedad; de formar o mal formar a la sociedad, y lo peor: tenemos la posibilidad de generar o degenerar a la comunidad. Seamos comunicadores con conciencia, responsabilidad y respeto por las audiencias.

Claudia Segura Medina 11/07/2026.

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