
Aunque Pese
El resultado de las elecciones en Brasil fue un duro golpe para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y, aunque sólo quedó a 1.8 por ciento debajo de Flávio Bolsonaro, los pronósticos para el balotaje del 25 de octubre no le son muy favorables.
Para todos fue claro que desde Washington Donald Trump operó a favor del ultraderechista Bolsonaro, a quien quiere sumar a su séquito de aduladores jefes de Estado de América Latina al lado de Javier Milei, de Argentina; Nayib Bukele, de El Salvador; Daniel Novoa, de Ecuador; Abelardo de la Espriella, de Colombia, y demás que conforman el llamado Escudo de las Américas.
Para Trump no es motivo ni siquiera de sonrojo el intervenir directamente en los procesos electorales en otras naciones, como lo ha hecho desde su primer mandato, pero más aún en este segundo, desde el cual presiona sin recato a los gobiernos y a los pueblos para hacer a un lado a los partidos progresistas y de izquierda de la región, como lo hace ahora con todo, en el caso de Brasil.
Su cinismo es tal que públicamente ofrece 5 mil dólares a cada ciudadano de su país si el Partido Republicano gana las elecciones intermedias de noviembre próximo y mantiene la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, lo cual, a pesar de todo, se ve muy difícil de lograr.
La derechización continental es prioridad para el presidente convicto, por lo que Brasil representa la joya de la corona, pues un gobierno progresista en la más grande nación del cono sur, con relaciones cercanas con Rusia, China e India, no favorece los intereses de Washington.
Las semanas que faltan para el balotaje brasileño serán definitorias para el resultado final, en el que no está sólo en juego el futuro del coloso sudamericano, sino también su impacto en el proceso electoral de México para junio de 2027 y, más aún, para los comicios presidenciales de 2030. El futuro se ve complicado.
SUSURROS
Con el reparto de las candidaturas para las principales presidencias municipales y diputaciones de los estados donde ya se designó a la persona abanderada de Morena, se busca aplicar la operación cicatriz y sanar las heridas que las designaciones pasadas dejaron.
Tal es el caso de la senadora Andrea Chávez, quien, tras su berrinche por no ser la elegida de los dioses, ahora aceptó ser la Coordinadora Municipal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Ciudad Juárez.
Esto es, la alcaldía fronteriza será su premio de consolación y, a pesar de que ya fue aceptada la responsabilidad, se duda mucho que Andrea apoye realmente la postulación de Cruz Pérez Cuéllar, para alcanzar la gubernatura.
Por lo que se ve, Morena tendrá problemas para lograr sacar al PAN del gobierno estatal. Veremos.
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